Hace
una semana, en estas mismas líneas, me refería a la fe en la función
pública y lo importante que es aquello para quienes tenemos cargos de
representación popular.
Para
comenzar, hay que señalar que según los datos de los ministerios de la
Mujer y de Justicia, el 46% de las mujeres en el país no convive con el
padre de sus hijos y 2/3 de estas, no recibe ninguna pensión alimenticia
por parte del progenitor, debiendo enfrentar solas la crianza completa
de sus hijos.
Y
esta semana fuimos testigos nuevamente de una situación con respecto a
un candidato que busca llegar a la Presidencia del país, pero con una
carga tan importante como es problemas con pensiones alimenticias, que
es un tema que muchas mujeres viven en su día a día, soportando una
carga totalmente injusta que por lo demás debiese ser compartida por dos
partes, o sea por el padre y la madre.
¿Qué
señal le damos a la sociedad si quienes tenemos una responsabilidad en
materia de leyes y del cumplimiento de estas no las respetamos?
Es
una duda que surge y que no debemos dejarla pasar porque se trata de la
responsabilidad que tenemos – más que como autoridades – como padres en
la crianza, cuidado y protección de nuestros hijos e hijas. La
obligación de entregar los recursos necesarios para ese mínimo cuidado
de los niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad ineludible
tanto para los padres como para las madres.
Por
eso es necesario endurecer las normas en contra de los llamados
“papitos corazón” porque las que existen y que se incluye la retención
de la devolución de impuestos o los retiros del 10% de la AFP, al
parecer sería insuficiente, sumado a las ya conocidas imposibilidades de
salir del país o el tener que cumplir con algún tipo de privación de
libertad.
Un
avance sustancial, sin duda alguna, es el proyecto presentado este año
para crear un registro nacional de deudores de pensiones alimenticias.
No
podemos quedar solo en promesas y en ideas que pasen de un lugar a
otro, simplemente debemos aumentar los castigos, que también deben
incluir a más de alguna madre que no cumple con sus obligaciones, porque
aquí estamos hablando de una responsabilidad que debe ser compartida
por ambos padres.
Tal
como lo he hecho en estos años en la Cámara de Diputados, donde mi
principal misión ha sido la protección de los niños, niñas y
adolescentes – además de nuestros adultos mayores – lo seguiré haciendo
desde el Senado, que es mi próximo desafío, que lo estoy asumiendo
justamente por este y otros motivos, apuntando al trabajo que debemos
seguir desarrollando en estas áreas por los próximos años.
Chile
ha cambiado bastante durante estos últimos años, pero lo que no debe
cambiar (en forma negativa) es la protección a nuestros niños, niñas y
adolescentes.