La
gran pregunta de la gente el día de hoy es ¿Para dónde van las lucas?,
la respuesta no ha tardado en llegar, porque lo que se ha destapado es
que en convenios ilegales, con fundaciones nuevas, especialmente creadas
para obtener fondos del Estado, con escándalo se ha descubierto que las
lucas no van a donde deberían, por el contrario, los fondos del Estado,
es decir, los fondos de todos los chilenos no están yendo a parar donde
deben, al contrario, se están yendo como agua a manos particulares,
siendo dos grandes ejemplos de ello los dineros traspasados a la
Fundación Democracia Viva, que resultó tener un nombre bastante sincero
porque salió bastante viva y el escándalo del llamado caso lencería, que
bastante ha dado que hablar y muchos memes y comentarios ha generado en
las redes sociales, graves situaciones, que siendo analizadas por la
Contraloría General de la República, en un análisis de 34 convenios, no
ha tomado razón en 29 de ellos. Existen en estos momentos distintas
investigaciones por los hechos en 11 regiones del país y hasta el
momento se estima que los montos a los que se llega con los fondos
indebidamente traspasados llegaría a más de $13.000.000.000 (Trece mil
millones de pesos).
Una
primera reflexión es recordar que el Estado de Chile y ningún estado en
el mundo tiene dinero, el dinero que manejan no lo gana el Estado de
ninguna forma, sino que es dinero de los contribuyentes, es decir, es el
dinero que a diario le aportan, en el caso de Chile, todos los
chilenos, de manera que el Estado no tiene más dinero que el dinero de
los contribuyentes, ese aporte es absolutamente de todos los chilenos y
el Estado lo obtiene de los impuestos que a diario recauda de todos los
chilenos por las distintas actividades que a diario realizan o mejor
dicho todos realizamos y no afectan necesariamente a la población de
mayores ingresos sino a todos por parejo, ya que los impuestos que con
mayor seguridad y frecuencia recauda el Estado son el IVA (Impuesto al
Valor Agregado) que pagamos cada vez que hacemos una compra o pagamos un
servicio y a diario compramos distintas cosas, vamos al supermercado,
compramos pan, compramos ropa, pagamos por algún servicio y cada vez que
lo hacemos se nos retiene el pago del IVA; otro impuesto de retención y
que a diario pagamos es el Impuesto Específico de los Combustibles que
se paga cada vez que concurrimos a una estación de servicio a cargar
combustible para nuestros vehículos, que tiene un monto extremadamente
alto y que además era de carácter transitorio para reparar la Carretera
Panamericana después del terremoto de 1985 ocurrido en la zona central
del país, es decir, es un impuesto que nunca tuvo por destino beneficiar
a los magallánicos, pero que igualmente siempre se les cobró, además la
carretera se reparó, después se concesionó, se cobra por transitar por
ella, no requiere de fondos del Estado para su reparación, pero el
impuesto específico de los combustibles sigue ahí vaciando los bolsillos
de todos los chilenos; otro impuesto que frecuentemente se paga porque
también es de retención es el Impuesto de la Ley de Alcoholes se paga
cada vez que se compra una bebida alcohólica cualquiera que ella sea y
los mismo sucede con el Impuesto al Tabaco respecto de las personas que
adquieren cigarrillos.
Así
las cosas y siendo todos los chilenos quienes financian al Estado, se
tiene todo el derecho a estar indignados cada vez que los fondos no van a
satisfacer las necesidades de las personas, sino que van a satisfacer
la codicia y los bolsillos de algunos, por eso es que todos los chilenos
tienen el derecho a exigir que sus fondos se inviertan por parte del
gobierno en lo que corresponda y no en fundaciones truchas y no en
bolsillos de particulares, sino en vivienda, en salud, en educación, en
defensa y seguridad pública, en pensiones, en deporte, etc., en
definitiva en aquello que beneficia a todos los chilenos y no a unos
pocos codiciosos.
Una
segunda reflexión es no aceptar bajo ningún punto de vista una nueva
reforma tributaria, que el gobierno lanza bajo un slogan que es que
quienes tengan más van a pagar más y eso es mentira, porque quienes más
tienen no son las personas, sino las grandes empresas, pero no pagan más
porque a través de distintas medidas contables, siempre terminan
rebajando sus tributos, los que en definitiva a quienes terminan
gravando es a la clase media a las personas que trabajan en distintas
actividades y siempre termina siendo la clase media la que mantiene al
país, pero por otro lado, no es posible aceptar ninguna clase de reforma
tributaria y ninguna clase de medida que le saque más dinero a las
personas, menos aún si no se asegura de manera efectiva que los dineros
se destinarán en lo que corresponde y no irán a dar a porosas manos
relacionadas con la política, a fundaciones “truchas”, a “lencería” o a
satisfacer la codicia de unos pocos que hayan diseñado el sistema que
sea para extraer del Estado dineros que pertenecen a todos los chilenos.