¿Cuántas
veces hemos escuchado la frase “de Arica a Puerto Montt”?. Recuerdo
como si fuera ayer cuando en Punta Arenas solo se veía el canal
nacional, e incluso en Puerto Williams a esa misma fecha, esa
programación llegaba una semana después. Fuimos siempre el “vagón de
cola”, pero de eso por ahora no más. Con el triunfo de un magallánico en
la elección presidencial, todo cambia, pero que quede claro: no es
soberbia, es solo la urgencia real de poner a Magallanes donde
corresponde.
Con
el debido respeto, creo que nuestro presidente Gabriel Boric tiene la
obligación política, moral, familiar y humana de poner a la región en
los primeros lugares de prioridad en las políticas públicas y decisiones
de Estado. Dicen que no es bueno hacer comparaciones, y que estas son
odiosas, pero la relación entre el ex presidente Néstor Kirchner y la
Patagonia Argentina son claramente un ejemplo a imitar (me refiero a la
prioridad en inversión pública, leyes de compensación por vivir en zonas
extremas y fomento productivo).
Nuestra
región tiene una importancia geopolítica y geoeconómica trascendental
para Chile. Somos la región más extensa del país, y la conexión natural
con la Antártica que, dicho sea de paso, cuenta con argumentos
jurídicos, legales y geográficos para señalar que es chilena. Somos la
región que cuenta con las reservas de agua dulce más grandes del país y
una de las más grandes del mundo. Somos la región que aporta el 58% de
las áreas silvestres protegidas al país, y que pronto será la sede de la
mayor producción del “hidrógeno verde”, el combustible del futuro.
Tenemos la mayor cantidad de metros lineales de borde costero del País.
Somos la región que une el Océano Pacifico y el Océano Atlántico, paso
geoeconómicamente estratégico a nivel mundial. Somos la región con las
bellezas naturales y turísticas más grandes de Chile. Muchas de ellas
deben ser dotadas de conectividad y avanzar a sumarlas al mapa de
destinos del país y del mundo. Tenemos una gran y variada cantidad de
fiordos, ventisqueros, glaciares y canales, y la posibilidad de
avistamiento de una amplia y diversa fauna y flora que nos distingue del
resto.
En
base a todos los argumentos señalados, creo que muchos (as)
magallánicos (as) estamos esperando que nuestra región reciba la justa
retribución a estos “méritos”. Esperamos que el costo de vida no sea tan
alto por vivir lejos, y que exista una “compensación” que regule ese
costo. Esperamos tener acceso a especialistas en salud y no tener que
viajar a Santiago para encontrar soluciones. Esperamos que nuestros (as)
hijos (as), nietos (as) y en general, los (as) magallánicos (as) que
quieren quedarse a trabajar en esta zona, puedan tener oportunidades
laborales. Esperamos que se resuelvan las necesidades de servicios
básicos en los sectores periurbanos de la región, y las listas de espera
en vivienda. Esperamos que nuestro presidente pueda concretar el
financiamiento de proyectos estratégicos para la región, en términos
portuarios y logísticos para convertirla de verdad en la puerta de
entrada a la Patagonia y a la Antártica. ¡Es ahora o nunca!