¿Usted ha hecho el siguiente ejercicio? ¿Ha caminado por las céntricas calles de Punta Arenas y ha contabilizado el grado de destrucción y vandalismo que terminó por liquidar los emprendimientos de muchos vecinos magallánicos? Bueno, todo eso ocurrió hace más de un año y son esos mismos vecinos quienes agravados por la crisis económica de la pandemia no pudieron volver a reabrir sus locales comerciales. Y por redes sociales ya han resurgido las ideas de volver a manifestarse en las arterias. Esta historia de vandalismo nocturno cansó a mucha gente que vio como grupos violentistas quemaron céntricos locales, vandalizaron bienes públicos y saquearon locales. Son muchos los vecinos, especialmente adultos mayores del centro que viven aún atemorizados. Porque ellos deben sufrir las consecuencias, sin que nadie haga nada serio por protegerlos, salvo por los carabineros que parecen completamente sobrepasados cuando ocurren estos hechos en Punta Arenas. ¿Dónde está el Ministerio Público? ¿Dónde están los políticos de izquierda y derecha que prometieron paz luego del acuerdo del 15 de noviembre de 2019? ¿Dónde están los intelectuales que teorizan sobre derechos sociales, cuando el más básico se ve alterado? ¿Dónde están los proyectos de ley para proteger a vecinos que merecen vivir en paz? Nada, todos hacen oídos sordos a este clamor, que no hace ruido ni vandaliza y que lleva la procesión por dentro. Cuando las diferencias se resuelven a palos, la esencia de la democracia se muere e impera la ley del más fuerte, que es el que más destruye, quema, funa o amenaza. El Estado, con sus tres poderes, tiene la obligación de evitar que ello ocurra y está fallando de forma inaceptable en nuestro país desde hace mucho rato. No aceptemos la violencia, menos aún cuando nuestros vecinos del comercio deben reabrir en la previa a Navidad.