Lo
que pasó esta semana en el caso fundaciones es extremadamente grave y
la proyección e imagen que da el gobierno es que parece no tomarle el
peso que esto amerita.
La
Fiscalía ya identificó patrones y modos de operar comunes entre las
fundaciones para la obtención de recursos públicos. El ministro de
Justicia, Luis Cordero, reconoció que hay corrupción, y el propio
contralor Jorge Bermúdez, además de dar a conocer convenios de 2023 que
son ilegales, agregó en el Congreso que el “virus de la corrupción”
apareció en este método de las fundaciones investigadas.
Según
la investigación del Ministerio Público, las fundaciones comenzaban a
operar en fechas cercanas a los traspasos, el financiamiento que
recibieron no exigió avances de trabajo, no existieron boletas de
garantía y el financiamiento recibido tenía tintes políticos o
personales, vinculadas a personas del oficialismo. Grave. Más allá de lo
que tendrá que dictaminar la justicia, para la población, y así lo
dicen las encuestas, parece ser evidente la existencia de una maquinaria
al alero del Estado para drenar fondos públicos.
El
conflicto por corrupción sigue ardiendo y el gobierno no tiene el
control de la agenda. El desfonde es total. El fin de semana pasado un
senador socialista dijo que le daba vergüenza apoyar este gobierno, y
nadie, pero absolutamente nadie del oficialismo lo salió a contradecir.
Tuvo que hacerlo la ministra del Interior. Ese es el desfonde que no
puede parar La Moneda.
El
Presidente Boric nos dijo además esta semana que no se iban a tolerar
los actos de corrupción y que esto sería “caiga quien caiga”. El
Presidente nos desliza una orientación política, pero no ha sido capaz
aún de tomar una decisión, porque si esto es “caiga quien caiga” ¿Por
qué sigue Giorgio Jackson aún en el gobierno? ¿Dónde está la decisión
política? Jackson, para la ciudadanía, es relacionado al Caso Convenios,
es un escollo importante, pero se mantiene inmune. La desconfianza al
sistema político por estos casos de corrupción aumentó, y si eso
significa sacrificar a los amigos, se hace, porque primero está la
estabilidad del país.
El
gobierno además quiere hacer pasar esto con el perfil más bajo posible.
Las pocas autoridades que han asumido las responsabilidades políticas,
las sacan entre gallos y medianoche. A la subsecretaria de Vivienda la
renunciaron un sábado en la noche, a la subsecretaria de Cultura un
viernes en la noche y esta semana a la seremi de Cultura, un martes en
la noche. O sea, queda la imagen de que mientras menos se sepa, es
mejor. Y creo que el camino no es ese.
En
mayo de 2015, en medio del Caso Caval, la Presidenta Bachelet, tenía un
29% de aprobación y un 56% de rechazo, números similares a los que hoy
tiene Boric. Como señal política, la entonces Mandataria tomó la
decisión de pedirle la renuncia a todo su gabinete. El Presidente Boric
debería revisar y analizar la proporción a ese hito. Que el ejecutivo
responda que es ridículo lo de las renuncias y que no le vengan con
cuentos es algo fuera de lugar, porque fue este gobierno quien se compró
los cuentos de las fundaciones que hoy están siendo investigadas.
Hasta
ahora La Moneda posee en su cosecha política dos derrotas electorales,
promesas incumplidas, un caso de corrupción. Ya no pueden seguir en la
dinámica de desangramiento diario.