Pareciera ser la Senda

Columna Análisis / Roberto Sahr /consejero
regional

Pero en esta oportunidad voy a
hacer una excepción, porque hemos conversado con el recientemente designado director
nacional de Senda, institución encargada en el país de la prevención y
rehabilitación del consumo de drogas, doctor Patricio Bustos Streeter, quien
nos ha visitado en el Consejo Regional (CORE) con su equipo local, quienes han
informado del trabajo que están realizando y sus planes para el futuro cercano
y es aquí donde me quiero detener, porque por primera vez que veo que desde una
institución del Estado se está enfocando correctamente, posterior a un
diagnóstico de la situación, los pasos a seguir en pos de conseguir su
objetivo, que no es otro que intentar reducir al máximo el consumo de drogas,
legales e ilegales, especialmente entre nuestros niños y jóvenes.

Digo reducir, porque jamás se
podrá decir eliminar. Desde que el mundo es mundo, las drogas van a existir y
los que las consumen también. Quienes han podido seguir mis comentarios y
acciones respecto de este tema, anteriormente desde el concejo municipal y
actualmente desde el consejo regional, se acordarán que siempre fui crítico de
cómo los gobiernos han enfrentado, o mejor dicho no han enfrentado, este
flagelo que llegó para quedarse y que ha aumentado a niveles más que
preocupantes en nuestra región, donde no hace mucho tiempo se decía que era
sólo una región de paso. Y pasó lo que pasó, que de paso se quedó. Siempre
dije, e insisto, que hay que diferenciar lo que es combate al narcotráfico del
que es al consumo, y en esto no hay que perderse, para lo primero la solución
es separar al consumidor, el enfermo de adicción, de su proveedor.

Algo tan simple como evitar que
existan clientes, lo que se logra de varias maneras que ya han sido exitosas en
distintas partes del mundo. Una es el autocultivo, de manera que el adicto se
provea por sí mismo sin recurrir al comercio clandestino.

Otra, que sea el Estado el que
regule la venta o entrega con todos los controles del caso, partiendo por el
informe médico que confirme que un paciente sufre de dependencia. Para lo
segundo, el trabajo es a muy largo plazo y debe comenzar con educación
especializada con los niños, desde los jardines infantiles, pasando por las
escuelas básicas hasta terminar en los liceos, con profesores formados y
especializados, con materias fijas en horarios, tal y como se enseña
matemáticas, historia o lenguaje, de tal manera que el joven cuando se enfrente
al mundo y se encuentre con la droga, sepa exactamente qué es lo que debe
hacer, cómo debe actuar y cuáles serán sus consecuencias en caso de mostrar
debilidad y caer en el sórdido mundo de las drogas. Sin embargo hay otro elemento
y es el de los enfermos, los que caen y quieren rehabilitarse, para ellos tiene
que venir la mano acogedora de la salud pública que rehabilite en lugares
dignos y con profesionales de amplios conocimientos del tema.

Por eso quiero destacar lo que
hoy hace Senda muy en sintonía con lo que he dicho por años de años. No puedo
terminar esta columna sin referirme al sentimiento de repudio que siento hacia
esos diputados que negociaron, que vendieron la muerte y los maltratos
recibidos por miles de niños vulnerados en SENAME, que sin ningún pudor, ni
vergüenza, votaron en contra del informe aprobado en comisión, a cambio de no
involucrar a personajes de la alta alcurnia política. Vergüenza lo que pasa con
nuestra infancia vulnerable.

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