La paridad ha concitado
la atención de la ciudadanía en los ultimos procesos electorales y, como
consecuencia, de quienes formamos parte de la comisión de sistema
político, reforma constitucional y forma del Estado del Consejo
Constitucional. Es cierto que la discusión se ha centrado en el piso y
el techo a ocupar en el parlamento, teniendo como criterio el sexo y su
carácter de transitoriedad, es decir, que dicho mínimo y máximo sea por
un tiempo determinado, esperando que haya un cambio cultural que permita
postular a puestos de representación popular de forma equitativa. Este
proceso dura entre 10 a 15 años según expertas que han participado de la
comisión 1.
Sin
embargo, hay otros factores a tener en cuenta cuando hablamos de
paridad, entre los cuales se puede destacar la falta de mecanismos que
tiendan a equilibrar la participación política de hombres y mujeres a
nivel local y regional. Es importante considerar que para que una mujer
de una región pueda proyectarse y asumir el desafío de representar a su
región en el congreso, es decir, donde está enfocada la paridad en este
momento, debe tener una red de apoyo que colabore con actividades que
aún suelen estar encadenadas a lo que se supone es su rol de mujer en la
sociedad. Esta situación es aún más visible cuando se tiene hijos o
hijas.
Al
respecto, considero que la paridad llegó para quedarse y cualquier
disminución de los esfuerzos por avanzar hacia una sociedad más
paritaria, equitativa e inclusiva va en perjuicio de nuestra democracia y
sus avances . A su vez, creo que tenemos una oportunidad histórica de
ampliar los márgenes de nuestra democracia, y es aquí donde es posible
relacionar la descentralización y la paridad.
En
este sentido, cobra relevancia hablar de paridad en cada espacio de
toma de decisiones donde haya personas elegidas por voluntad popular
manifestada en el sufragio, sin excluir, como se ha hecho hasta ahora, a
los gobiernos regionales y concejos municipales. Es hora de abrir las
puertas a todas las voces, romper barreras y construir un futuro donde
cada persona tenga la oportunidad de participar plenamente en la toma de
decisiones.
Con
base en lo recién expuesto y sumándole la importancia directa que
tienen en el día a día los espacios de toma de decisiones mencionados,
es que dialogaremos con la ciudadanía, consejeros y expertos para buscar
la mejor forma de avanzar hacia un Chile que crezca sin dejar de lado
la inclusión, justicia y equidad como ejes de nuestro accionar.