“Parolientos” de hoy

Hasta
hace poco tiempo, aquellos personajes públicos que hablaban mucho, que
disfrutaban escuchando sus propias voces, engoladas, tipo frecuencia
modulada, eran llamados “PAROLIENTOS”, EN EL SABIO LENGUAJE DE
NOSOTROS, LOS CHILENOS.

Más
que derivado del Francés, que “la nueva educación” ya no contempla,
servía para identificar a personas que hablaban a más no poder, sin
aportar otra cosa que el gasto de su saliva ante micrófonos, cámaras y
grabadoras.

“El
Paroliento” ha vuelto a resurgir en nuestra vida cotidiana: promesas,
proyectos, que alargan fechas, que responsabilizan a otros de sus
errores; que buscan ocultar o disfrazar “volteretas” ideológicas,
administrativas o de procedimientos políticos que están más allá de la
frontera de lo ético.

Y
es cosa de seguir, aunque aburra y cause desde risas hasta iras mal
contenidas, por ejemplo, lo referido a la seguridad pública, esa que es
suya, que es un bien de nuestra sociedad; del narco -terrorismo, del
narco tráfico, de la inflación, de las presiones para sacar adelante
proyectos que dañan el medio ambiente para levantar condominios: y son
las misma voces que reclamaron contra las normas aplicadas en la
Araucanía o contra el proyecto Doña Dominga y enmudecen ante la
inmigración extranjera, masiva e ilegal por el desierto nortino.

Voces
que tratan de justificar con más “paroles” el miserable aporte de 300
pesos para cada beneficiario de la salud municipalizada, que afirman que
dentro de cuatro años se terminará con el déficit de viviendas en
nuestra región y hasta con las intervenciones quirúrgicas incluidas en
las listas de espera de nuestro hospital.

Pero
frente a todo estos actos “parolientos” hay señales positivas, como la
sanción a una jueza “datera” de los narco en Aysén; las denuncias de
PATRICIA HIDALGO, exseremi de Desarrollo de Social de la Región
Metropolitana, que denunció, en la Contraloría y en tribunales,
presiones indebidas en favor de un proyecto inmobiliario y que, por
rechazarlas, fue despedida de su cargo por perder la confianza del señor
Ministro, muy amigo del señor Presidente y con tantos amigos en la
ONU…. Y no voy a escribir sobre otros despidos y reincorporaciones de
una, a lo menos, funcionaria pública embarazada.

En
un medio de comunicaciones se publicó hace unos días, el conteo de las
“volteretas” registradas a nivel presidencial; se habló aquí de
“corregir los errores de estos nueve meses” de gestión, mientras la
Contraloría investiga la entrega de cuantiosos fondos en forma, a lo
menos, irregular: pero el tiempo perdido no se recupera y no hay que ser
escritor francés, como André Malraux, creo, para saber que ese tiempo
no vuelve más.

Y
mientras tanto, PAROLES, PALABRAS, WORDS y más “Parolientos”, y
resguardando la fuente de una observación ingeniosa e irónica, que
parecen ser embajadores de la tierra de los papagayos y del reino de las
cotorras.-

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