El
cambio climático, que está afectando la calidad del aire, el agua, el
suelo y la biodiversidad, conocido como el ‘cuadrilátero de la vida’, se
presenta como una amenaza global. En este escenario, los parques
nacionales son cruciales para la conservación de la biodiversidad, ya
que mantienen ecosistemas naturales, proporcionan refugio a especies y
preservan procesos ecológicos. Actualmente, el 17% del área terrestre
del mundo está protegida, según el PNUMA y la UICN. En Chile, hay 165
áreas protegidas, cubriendo el 19,5% del país. El Parque Nacional
Bernardo O’Higgins (PNBO) es el área natural protegida más extensa de
Chile, abarcando áreas continentales e insulares desde el sur de Aysén
hasta Magallanes.
Las
unidades vegetacionales dominantes en el PNBO incluyen bosques
siempreverdes de Coihue de Magallanes y el Complejo de Tundra formado
por turberas y vegetación pionera sobre rocas. Debido a su geografía
accidentada y falta de conexión terrestre, el parque es la superficie
terrestre menos poblada de Chile después de la Antártica. Los estudios
florísticos han sido limitados. El INIA y colaboradores han publicado
recientemente el primer catálogo, basado en colecciones botánicas
realizadas entre 2009 y 2010, que proporciona una base actualizada para
futuros estudios y la conservación de la diversidad botánica de un lugar
único en el mundo.
El
PNBO cubre 35,259 km² y se ubica principalmente en Magallanes,
extendiéndose hacia el sur de Aysén. Su geografía montañosa y clima
inhóspito limitan el acceso y la habitabilidad, manteniendo un alto
nivel de conservación natural. El catálogo fue realizado gracias al
financiamiento del programa estatal INNOVA-CORFO y al trabajo de
numerosos investigadores que realizaron transectos desde el borde
costero hasta la cima de cerros y montañas, con lluvia, viento y nieve.
Estos verdaderos héroes colectaron los especímenes, los limpiaron,
secaron, prensaron y luego herborizaron aproximadamente 1.600 plantas.
Los investigadores fueron: Carolina Galleguillos, Kary Haro, Rodrigo
Villa, Juan Marcos Henríquez, Juan Carlos Aravena y Erwin Domínguez. La
identificación de especies se realizó utilizando diversas floras y bases
de datos, documentando colecciones de herbarios y tomando registros
fotográficos de las especies más conspicuas para destacar la belleza del
patrimonio natural del parque.
En
total, se registraron 263 especies, 151 géneros y 71 familias en el
PNBO, representando el 29% de las especies citadas para Magallanes. Las
familias más diversas son Asteraceae, Poaceae y Cyperaceae. Carex y
Senecio son los géneros con más especies. Se encontraron 25 especies
introducidas, lo que representa el 9% de la flora total, confirmando así
el buen estado de conservación de la vegetación en el área. Los hábitos
de crecimiento identificados incluyen principalmente hierbas perennes,
con 11 especies de árboles, siendo Nothofagus betuloides (coihüe de
Magallanes) la principal especie estructuradora de hábitat.
De
las plantas registradas, 23 están clasificadas como de menor
preocupación (LC) y una como vulnerable (VU) según el Reglamento de
Clasificación de Especies. Este estudio proporciona una línea base
crucial para desarrollar planes de manejo sustentable y fomentar futuros
análisis sobre la biodiversidad en el PNBO y su impacto como un “Arca
de la biodiversidad” de la Patagonia austral.