Parques nacionales, un patrimonio de todos los chilenos

Se
avecinan las vacaciones de invierno y muchas personas viajarán a
diferentes rincones del país para disfrutar de sus días libres. Se trata
de una fecha importante para la industria turística, que ya muestra
francas señales de reactivación. La Subsecretaría de Turismo proyecta
para julio un 37,0% más viajes que en el mismo periodo de 2021, y un
81,5% más que en 2019. Excelentes noticias para las pequeñas y medianas
empresas turísticas y las economías locales, que se han visto afectadas
producto de la pandemia.

Sin
embargo, esta noticia tan positiva en términos económicos, no deja de
inquietarnos, si pensamos en la lamentable falta de conciencia de las
personas que recorren las áreas protegidas del Estado. Semanas después
de que se difundiera en la reconocida revista Science que el árbol más
antiguo del planeta se encuentra en el Parque Nacional Alerce Costero,
en la Región de los Ríos, nos enteramos de una grave situación. Uno de
los alerces de esta unidad fue dañado en el 90% de su corteza, mientras
que hay otros 28 ejemplares con daños menores. Todo sugiere que la
agresión habría sido provocada por turistas, lo que hizo que Conaf
cerrará el sector en el que se ubica el sendero que conduce al alerce
milenario.

Esta
es una especie endémica de los bosques templados lluviosos australes,
existiendo ejemplares de sobre 4.000, e incluso 5.000 años, como señala
el estudio científico. El árbol más longevo del mundo, cuyo crecimiento
es extremadamente lento, ha sido sobreexplotado, lo que lo ha llevado a
estar en peligro de extinción. Bajo este entendido, situaciones como la
sucedida en la Región de los Ríos son de carácter grave, y reflejan uno
de los males más preocupantes de nuestros tiempos: la profunda
desconexión ser humano – naturaleza.

Queremos
que todos los chilenos y chilenas vivan la experiencia de sentir la
grandeza de los parques nacionales, de conmoverse ante un ser vivo más
antiguo que nuestra historia. Como relataba Neruda en uno de sus poemas,
“Quién no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta”, y es esta
noción primordial la que puede hacer la diferencia en cómo nos
vinculamos con nuestro entorno, si desde la violencia y la ignorancia o
desde el respeto y el cuidado.

Conocer
para proteger es una premisa que hoy recobra especial fuerza. Facilitar
la educación en torno a la importancia de las áreas protegidas debe
ser una prioridad en todo ámbito, desde las políticas de gobierno hasta
los planes educacionales. Solo así lograremos permear en la conciencia
colectiva que la salud del planeta Tierra es una e indivisible, y que
nuestro bienestar depende en absoluta medida del bienestar de la
naturaleza.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS