Durante el mes de mayo,
se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, una iniciativa
generada por la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR) en el
año 2003, extendiéndose desde entonces a múltiples países. Su propósito
es concientizar y sensibilizar tanto a la población como a los
profesionales de la salud sobre la importancia de brindar una atención
respetuosa durante el proceso de parto, colocando en el centro a la
madre, su hijo y su familia.
En
1985, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el parto no
es una enfermedad, marcando así el inicio de una transformación en la
atención del parto. Este enfoque, conocido como “parto respetado” o
“parto humanizado”, se centra en el respeto a los derechos, la cultura y
la diversidad de las personas gestantes y sus familias, reconociendo el
papel activo de esta y su hijo durante el nacimiento, así como la
importancia de la familia en el cuidado del embarazo y el recién nacido.
En
2018 fueron publicadas las “Recomendaciones de la OMS: Cuidados durante
el Parto para una Experiencia Positiva”, dirigidas a abordar aspectos
específicos del manejo del trabajo de parto y reducir las principales
causas de mortalidad materna y neonatal. Estas recomendaciones subrayan
la importancia del acompañamiento, el apego y la lactancia durante el
trabajo de parto y el parto, con el objetivo de garantizar una
experiencia segura y positiva para las mujeres y sus familias.
Nuestro
país ha avanzado en este proceso desde la formación de profesionales en
el área con el sello de humanización en salud hasta la incorporación en
hospitales de salas de atención de parto integral, donde la gestante
tiene una atención personalizada y es acompañada en el proceso del
preparto, parto y postparto inmediato.
El
parto representa un momento significativo en la vida familiar, donde se
debe priorizar la voluntad de la mujer y respetar el proceso
fisiológico del nacimiento. Los servicios de salud deben adoptar este
enfoque y contribuir a garantizar un parto seguro y satisfactorio para
todas las mujeres.
Es
fundamental comprometerse con promover el respeto y salvaguardar los
derechos de las usuarias y usuarios en todos los contextos. Esto se
logra mediante el desarrollo de un pensamiento crítico en quienes están
estudiando la profesión, centrado en ofrecer una atención de máxima
calidad humana durante la gestación, el parto y el nacimiento.