Todos los años en estas
mismas fechas comenzamos a preparar las celebraciones y reuniones
familiares… abundan los mensajes de paz y prosperidad en especial en las
redes sociales que se han puesto tan de moda. Los niños y niñas
ansiosos esperan la respuesta del “viejito pascuero” en especial cuando
muchos de ellos enviaron su tradicional carta de petición. Por su parte
los padres y madres comienzan a hacer sus cálculos $ esforzándose por
satisfacer los deseos navideños. Las casas comerciales invaden los
hogares a través de los medios de comunicación orientando el consumo y
por cierto cumplen su objetivo ya que grandes filas de automóviles se
comienzan a apreciar tanto en la entrada de zona franca o en el mall
espacio pionero. Los bancos y el retail ofrecen los tan ansiados y
supuestamente “oportunos” créditos con la idea de que podremos pagarlos
fácilmente a futuro en cómodas 24 y hasta 36 cuotas diciéndonos
“Disfruta hoy pero paga a dos años y olvídalo o vuelve a endeudarte el
próximo año”.
Frente
a esta tradicional celebración, es inevitable no mirar hacia el otro
lado de la Navidad, esa que deben enfrentar muchos por estos días… la
de la frustración y la eterna espera… esa Navidad de los que no pueden
satisfacer las ilusiones y sueños de sus hijos e hijas, la de la familia
que ese día es igual a todos los otros días, donde ni siquiera alcanza
para pan. La de los cesantes que ven con angustia su futuro laboral y
familiar, la de los enfermos que ve con angustia no poder cubrir ni
siquiera los remedios o la Navidad de muchos de nuestros abuelos y
abuelas que luego de jubilarse no han sido recompensados por una vida
entregada al mundo laboral enfrentando estas fechas con pensiones de
miseria… en definitiva la del Chile que ve desde la vereda del frente
al Chile del éxito, del poder adquisitivo y riqueza, y que sólo espera
igualdad, equidad y justicia.
¿En
qué momento poco a poco esta celebración perdió su rumbo y su verdadero
sentido? Queda la esperanza que en algún momento logre ser un digno
homenaje a la llegada del nacimiento del sol invicto o al hombre que con
su actitud le dio origen, dejando ejemplos de unidad, solidaridad, amor
o justicia valores como estos y tantos otros que hoy más que nunca
resultan necesarios e importantes para avanzar hacia un Chile más justo e
igualitario.