Hace unos
meses, dedicábamos sendos espacios en nuestras columnas del domingo a
hablar de lo que significaba en nosotros el estar viviendo una
cuarentena que no nos permitía vivir nuestra vida con normalidad,
encerrados en nuestros hogares y con espacios mínimos de movilidad.
Fueron
semanas y semanas donde los números sólo aumentaban y la incertidumbre
reinaba en nuestra región al no saber qué pasaría y cuándo terminaría
esta situación.
Pero
el panorama comenzó a cambiar sustancialmente ya que de a poco las
cifras fueron mejorando y empezamos a ver la luz al final del túnel,
algo que parecía que jamás iba a llegar, pese a los constantes llamados
al autocuidado y a la protección de nuestra población más vulnerable,
porque en un principio nos costó, pero asumimos nuestra responsabilidad y
logramos sacar la tarea adelante.
Hubo
mucha incertidumbre, llamados a las autoridades, cambios entremedios,
pero de a poco se fue avanzando, tal como lo señala el plan
gubernamental, vale decir “Paso a Paso”.
Existe
un punto que es fundamental y que dice relación con nuestros pequeños
comerciantes y emprendedores, que son uno de los sectores más afectados
con esta pandemia, e incluso me atrevo a aventurar, con problemas
arrastrados desde el estallido social de octubre de 2019.
Muchos
de ellos, por no decir todos, no se pueden levantar porque el cierre de
sus locales por la cuarentena fue un duro golpe, que generó muchos
problemas en sectores como el comercio minorista, el turismo y los
emprendedores. Hemos sido muy insistente en solicitar líneas de apoyo a
los más diversos ministerios, de manera transversal, porque acá no se
trata de aprovechar de manera política un tema que es muy complicado y
que afecta a mucha gente, sino que, muy por el contrario, la idea es
sumar fuerzas y remar todos para el mismo lado.
El
avanzar a la Fase 3 del Plan Paso a Paso significa una oportunidad para
la reactivación y el tener una cierta “normalidad”, que ojo, no se debe
tomar como una libertad total, sino que una forma de poder desarrollar
en algo nuestra vida con normalidad, pero siempre manteniendo los requisitos mínimos de autocuidado, que nos costó bastante acostumbrarnos.
También
será una oportunidad para nuestros adultos mayores, niños, niñas y
adolescentes para poder salir de este encierro obligatorio, que ha
generado muchos problemas en lo psicológico, producto de que en su
minuto se cortó de raíz cualquier opción de salida desde sus hogares; y
también una ayuda a miles de padres, madres y apoderados de niños que
necesitan reactivar su vida familiar y les permitirá pensar en que
pueden llevar a sus hijos a los establecimientos educacionales.
Es
un paso más – muy importante por cierto – pero lo más trascendental es
que lo asumamos con la responsabilidad debida y ese sentimiento de que
no debemos retroceder sino que seguir avanzando.
Las
características geográficas de nuestra región, que nos mantiene
bastante alejados de los centros neurálgicos del país, nos generan un
desafío aún mayor en materia de prevención del Covid por lo que, por
ejemplo, el ingreso a la zona con un PCR negativo, es una medida que se
debería seguir considerando como primordial además de mantener el
calendario de vacunación de manera inalterable como ha sido hasta ahora.
Hay una canción muy popular que dice “pasito a pasito”. Bueno en este caso sigamos igual, pero “Paso a Paso”.