Pastelero a tus pasteles

La
reciente y muy mediática formalización del abogado Luis Hermosilla, a
quien se le acusa de haber cometido varios y graves delitos junto a una
abogada y otros personeros del ámbito financiero chileno, ha abierto un
nuevo flanco conflictivo a esta administración gubernamental y trayendo a
colación el viejo dicho “Pastelero a tus pasteles” o los versos del
Poema de Neruda que señala “me gustas cuando callas porque estás como
ausente”.

Y
lo que ha venido ocurriendo entre el Defensor del acusado, su hermano
Juan Pablo, y las autoridades ejecutivas de mi Chilito lindo y querido,
es de una gravedad no menor.

La
resolución de la jueza del Tribunal Oral en lo Penal que envió al
abogado Luis Hermosilla fue festinada por el gobierno, por el propio
Presidente de la Republica y por más de un ministro o una ministra… en
forma harto diferente a lo ocurrido con el encierro del compañero Daniel
Jadue, acusado de diversos delitos, tanto o más graves que los del
abogado en prisión.

Pero
el retruco de la defensa del acusado fue una evidencia de otro error e
hizo necesario, el día después, que se bajara el tono, que se dieran
explicaciones de lo que no se quiso decir, pero se dijo, pero esas
palabras no se las llevó el viento, sino que favorecieron un severo
contra ataque de un abogado de primer nivel profesional y académico;
hombre de izquierda dolido por la incapacidad y desconocimiento de las
leyes de otro abogado que oficia de ministro de Justicia y de otras
altas autoridades que salieron a defender lo obrado…pero Pablo
Hermosilla tiene una trayectoria brillante en lo suyo, al igual que su
padre, don Nurieldin Hermosilla, comunista de los de antes, afirma más
de uno.

Es
que, en palabras simples, ninguna autoridad puede alegrarse por una
decisión judicial en una causa que recién está iniciándose, que está
abierta, que existe la presunción de inocencia y que, por lo tanto,
nadie es culpable hasta que no se pruebe su responsabilidad en hechos
constitutivos de delito y que, en Chile, aún hay separación de poderes
del estado, independientes uno del otro.

Sin
entrar en más detalles: ¿Qué deberían hacer los opinólogos
gubernamentales del caso, si el imputado revierte su situación judicial o
recibe penas menores a las esperadas o solicitadas…?

No me alegro por los opinólogos, acuciados por la urgencia de lo espectacular y la de los corifeos del oficialismo…

Lo
lamento, porque se ha minado un poco más un sistema de justicia que, lo
sabemos, no es perfecto, que está cuestionado por el comportamiento de
numerosos actores, pero que aún merece nuestra confianza, pese a todo.

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