Ha
llegado la hora de manifestar nuestra preferencia. Por una parte, están
aquellos que buscan desmembrar el territorio chileno y por la otra,
quienes queremos cuidar a Chile y a nuestra bandera. Por un lado, están
aquellos que quieren vivir eternamente de los beneficios del Estado (de
los contribuyentes), y por el otro, aquellos que queremos trabajar duro y
ser arquitectos de nuestro propio destino. Están los que reniegan del
Chile mestizo y aquellos que pensamos que Chile es un crisol de razas.
Se enfrentan aquellos que han buscado en la violencia su manera de
alcanzar el poder, frente a otros que buscamos a través de las ideas la
forma de alcanzarlo. Chile enfrenta al narcotráfico y a la delincuencia
organizada. Nos enfrentamos a aquellos que se ocupan de los derechos y
no de los deberes. Nos enfrentamos a los amigos de Maduro, de Petro, de
Evo, de la Kirchner y de los dictadores de Cuba y Nicaragua. Este
domingo las opciones son dos, una es aprobar un “mamarracho”, escrito
por una mayoría de ignorantes y engreídos frente a reforzar y mejorar la
actual Constitución. Lo más delicado de este plebiscito es que nos
jugamos el destino de la Patria. Hay algunos que quieren volver a la
época de las cavernas, sin progreso y viviendo de pajaritos y pescados.
Quienes promueven el rechazo no explican de donde vendrán los
millonarios recursos requeridos para satisfacer los “derechos sociales”
que prometen. Están en juego principios y valores intransables. Están en
juego la vida del que está por nacer y la libertad de educación.
Decidiremos sobre la propiedad privada de las tierras y la seguridad de
los derechos de agua. Los ciudadanos nos manifestaremos acerca de los
derechos de los chilenos versus los de los inmigrantes ilegales, como si
fuéramos lo mismo. Los niños que nos gobiernan no tienen experiencia y
lo peor de todo, es que son engreídos. Es el momento de dar una señal
poderosa, que permita recuperar la fe en nuestro país. Es el momento de
que los jóvenes entiendan que sin estudio y sin trabajo duro, no hay
destino. Debemos retornar al sentido común en que los abuelitos y los
niños son más importantes que las mascotas y que la familia con papá y
mamá es el núcleo central de la sociedad. Estamos decidiendo si nuestras
autoridades se presentarán decentemente en los eventos importantes o
aparecerán con la camisa afuera, sin corbata y con las manos en los
bolsillos. Estaremos decidiendo si nuestros socios comerciales serán los
países democráticos o gobiernos populistas de tercera categoría.
Estamos decidiendo si nuestras Fuerzas Armadas y Carabineros contarán o
no con el apoyo y las atribuciones que sus funciones requieren. El
domingo veremos si somos más los que queremos creer en la verdadera
Historia de Chile, o en aquellos que creen que Allende fue un “gran
presidente”. En la hora decisiva, esperamos la mirada celestial de la
Virgen del Carmen, Reina y Patrona de Chile y Generala Jurada de las
Fuerzas Armadas y de orden. Patria o indigenismo violento, esa es la
pregunta. Los chilenos responderemos en las urnas.