Hemos comenzado el mes Patrio, y por eso, me permito una licencia y contar la historia de un personaje recordado en Chile. Cualquier coincidencia con la realidad es responsabilidad del lector, y no del escritor.
Déjame antes contarte algo de este mítico personaje llamado Pedro Urdemalas el cual ha nacido en leyendas medievales españolas, donde la referencia más antigua data nada menos que del siglo XII en Zaragoza. La altura de Urdemalas es tal, que incluso el mismo Miguel de Cervantes lo menciona en 1615 en su obra “ocho comedias y ocho entremeses nuevos”. Pues bien, toda la relación entre la tradición oral y la literatura, han moldeado al personaje convirtiéndolo en un símbolo representativo que ha llegado a Latinoamérica donde aún muchos lo recuerdan.
Este personaje es astuto, con un carácter mutable que se adapta a distintas situaciones, de modo, que puede pasar de bondadoso a malvado, de misericordioso a cruel y, en cualquiera de sus estados es capaz de adaptarse hábilmente a las situaciones que surgen de su entorno. Para algunos, esto es una habilidad, para otros, esto es muy peligroso, ya que no tenemos certeza de su actuar.
En ocasiones, su habilidad de mutación ha permitido que Pedro Urdemalas pueda ocupar puestos importantes gracias a su ingenio, donde la característica es hacer fortuna para su grupo más cercano, y esto lo logra, sin importar los costos que puedan traer a sus rivales. De hecho, su principal característica es satisfacer sus necesidades y deseos, y para ello es capaz de inventar tramas sencillas que puedan ser entendidas sin grandes problemas por las personas. En buen chileno, es su poder de “hablamiento” el que seduce e hipnotiza a todo a quien se le acerque. De modo, que es importante mantenerse alejado de este personaje para no ser vulnerable a sus encantos.
Cuenta la leyenda que Pedro Urdemalas, en alguna ocasión ingreso a la política manteniéndose durante un tiempo no menor a cargo de un estamento de su pueblo y gracias a su carisma, logro hacerse del cariño de algunas otras autoridades, entre ellas el mismo presidente del país. El ascenso de Pedro fue pausado; metódico pero pausado, logrando mostrar algunas obras en el pueblo y su deseo de seguir avanzando en su carrera política.
El tiempo le entregó la posibilidad y llegó a gobernar su pueblo, era la máxima autoridad. La gente lo aplaudía en las calle, sintiéndose orgulloso de su gobernante. No obstante, Pedro Urdemalas seguía trabajando sólo para él, y ofrecía su respaldo tanto a Dios como al Diablo. Pero como bien sabemos, es difícil mantenerse en vitrina sin mostrar su verdadero carácter. El estar tan expuesto evidencia nuestras debilidades, de modo, que sus tretas ya no eran tan eficientes, de hecho, en muchas ocasiones cuando el pueblo le solicitaba algo, su respuesta seguía siendo positiva, siendo que dichas promesas no podrían ser cumplidas.
La historia muestra la caída -por su propio peso- de Pedro Urdemalas. No se necesitaron triquiñuelas o estrategias para sacarlo del poder, fue sencillo ya que sólo basto esperar y esperar. En todo caso, no debemos olvidar que la capacidad de adaptación traerá nuevos espacios donde nuestro protagonista volverá a contar nuevas historias a su pueblo con su carisma y “hablamiento”. Seguro el pueblo lo volverá a elegir.
Hemos comenzado el mes Patrio, y por eso, me permito una licencia y contar la historia de un personaje recordado en Chile. Cualquier coincidencia con la realidad es responsabilidad del lector, y no del escritor.
Déjame antes contarte algo de este mítico personaje llamado Pedro Urdemalas el cual ha nacido en leyendas medievales españolas, donde la referencia más antigua data nada menos que del siglo XII en Zaragoza. La altura de Urdemalas es tal, que incluso el mismo Miguel de Cervantes lo menciona en 1615 en su obra “ocho comedias y ocho entremeses nuevos”. Pues bien, toda la relación entre la tradición oral y la literatura, han moldeado al personaje convirtiéndolo en un símbolo representativo que ha llegado a Latinoamérica donde aún muchos lo recuerdan.
Este personaje es astuto, con un carácter mutable que se adapta a distintas situaciones, de modo, que puede pasar de bondadoso a malvado, de misericordioso a cruel y, en cualquiera de sus estados es capaz de adaptarse hábilmente a las situaciones que surgen de su entorno. Para algunos, esto es una habilidad, para otros, esto es muy peligroso, ya que no tenemos certeza de su actuar.
En ocasiones, su habilidad de mutación ha permitido que Pedro Urdemalas pueda ocupar puestos importantes gracias a su ingenio, donde la característica es hacer fortuna para su grupo más cercano, y esto lo logra, sin importar los costos que puedan traer a sus rivales. De hecho, su principal característica es satisfacer sus necesidades y deseos, y para ello es capaz de inventar tramas sencillas que puedan ser entendidas sin grandes problemas por las personas. En buen chileno, es su poder de “hablamiento” el que seduce e hipnotiza a todo a quien se le acerque. De modo, que es importante mantenerse alejado de este personaje para no ser vulnerable a sus encantos.
Cuenta la leyenda que Pedro Urdemalas, en alguna ocasión ingreso a la política manteniéndose durante un tiempo no menor a cargo de un estamento de su pueblo y gracias a su carisma, logro hacerse del cariño de algunas otras autoridades, entre ellas el mismo presidente del país. El ascenso de Pedro fue pausado; metódico pero pausado, logrando mostrar algunas obras en el pueblo y su deseo de seguir avanzando en su carrera política.
El tiempo le entregó la posibilidad y llegó a gobernar su pueblo, era la máxima autoridad. La gente lo aplaudía en las calle, sintiéndose orgulloso de su gobernante. No obstante, Pedro Urdemalas seguía trabajando sólo para él, y ofrecía su respaldo tanto a Dios como al Diablo. Pero como bien sabemos, es difícil mantenerse en vitrina sin mostrar su verdadero carácter. El estar tan expuesto evidencia nuestras debilidades, de modo, que sus tretas ya no eran tan eficientes, de hecho, en muchas ocasiones cuando el pueblo le solicitaba algo, su respuesta seguía siendo positiva, siendo que dichas promesas no podrían ser cumplidas.
La historia muestra la caída -por su propio peso- de Pedro Urdemalas. No se necesitaron triquiñuelas o estrategias para sacarlo del poder, fue sencillo ya que sólo basto esperar y esperar. En todo caso, no debemos olvidar que la capacidad de adaptación traerá nuevos espacios donde nuestro protagonista volverá a contar nuevas historias a su pueblo con su carisma y “hablamiento”. Seguro el pueblo lo volverá a elegir.