Pensiones dignas ahora

En estos tiempos estamos en presencia de miles de chilenos que se jubilan habiendo estado exclusivamente en el sistema de AFP. Los montos de las jubilaciones evidencia el fracaso del sistema, condenando a los pensionados a administrar pobreza los últimos años de su vida.

Para clarificar, en diciembre de 2018, la mitad de las personas que jubilaron habiendo cotizado entre 30 y 35 años, recibió una pensión menor a $ 297 mil y,  más grave aún, el 50% de  los 684 mil jubilados que recibieron una pensión de vejez por edad obtuvo menos de $151 mil pesos. El panorama es más pesimista para aquellos que esperan jubilarse en las próximas décadas, ya que la rentabilidad promedio de las AFP, desde su creación, tiene una tendencia sostenida a la baja, que en los últimos 10 años bordea el 5%. De esta forma las jubilaciones serán notablemente más bajas de lo que se les había proyectado a los actuales cotizantes.

Es decir, el monto de las pensiones que recibirá la mayoría de los futuros jubilados no les permitirá satisfacer sus necesidades básicas. Sin embargo, a pesar de que el sistema no funciona para sus cotizantes, sigue siendo un gran negocio para las AFP. Al primer semestre de 2019 las AFP reportaron utilidades diarias por $1.500 millones, mientras, por el otro lado, la mitad de los jubilados en julio 2019 obtuvieron una pensión de vejez menor a $ 48.000. Ante el colapso inminente del Sistema de Pensiones debemos actuar ahora, mañana será tarde. Un Sistema de Reparto Solidario, como el que propone la Coordinadora NO+AFP, es sin duda, hasta ahora, la solución que mejor engloba y proporciona pensiones más dignas y justas. Sin embargo, cambiar el sistema implica gradualidad, y para los chilenos que quedarán en medio se debe procurar medidas que les aseguren un mejor vivir.

Hoy debemos avanzar hacia pensiones que permitan a las personas mantener una calidad de vida digna y lo más cercana a cuando trabajaban remuneradamente. Hoy frente a un sistema fracasado, que día a día se agrava más, debemos tomar medidas urgentes, entre otras retrotraer todas las leyes y decretos que modificaron y protegieron el actual sistema de pensiones; por ejemplo, la ley de Rentas Vitalicias que significó un aumento en la esperanza de vida a 110 años, bajando inmediatamente la pensión de retiro programado, o aquellos decretos que fijan a la baja la tasa de retiro programado y cuya modificación a la tasa real del momento podría aumentar en promedio un 18% las pensiones a las mujeres y un 12% las pensiones a los hombres. Como decía mi abuelita: no importa el color del gato, lo que importa es que cace ratones. ¡Pensiones dignas ahora!

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