Años,
más de una década y siempre lo mismo. No hay acuerdo, las y los adultos
mayores deben seguir esperando. Basta, ya no se sostiene un sistema que
ha destinado a la pobreza, que no imparte justicia de años de trabajo
y, los con más suerte, si están en condiciones físicas y de salud, están
sentenciados a seguir laborando hasta el último de sus días.
Durante
los últimos dos meses, en conjunto con la División de Organizaciones
Sociales de nuestra SEREMI, hemos recorrido más de 25 clubes de adultos
mayores en Punta Arenas y Puerto Natales, casi 400 personas que se
encuentran pensionados y casi todos tienen algo en común. No llegan a
final de mes.
¿Esto
es nuevo? No. Se repite año a año, pero los jubilados no necesitan más
excusas, si no que las pensiones suban ya. Desde el Gobierno hemos
demostrado nuestra voluntad siempre de llegar a acuerdos, con una
flexibilidad en nuestro proyecto inicial y que se ha modificado en
conjunto con discusiones parlamentarias, técnicas y con la sociedad
civil. Se ha brindado todo el tiempo necesario, pero no podemos seguir
postergando una urgencia de Chile.
Subir
las pensiones es una prioridad nacional, cientos de miles de jubilados
siguen recibiendo pensiones de miseria y de esto Magallanes no se
escapa, dejando bajo la línea de la pobreza a quienes dedicaron una vida
entera a nuestro desarrollo y cuidado.
La
mesa técnica alcanzó un acuerdo parcial y ahora tendremos una serie de
conversaciones políticas que nos permitan poder seguir avanzando. Es una
buena noticia que después de tanto tiempo tengamos un acuerdo parcial
en pensiones y vamos a hacer un esfuerzo por la parte que nos queda
pendiente por resolver, aún queda la mitad del mes de julio y esperamos
que este sea el mes decisivo.
Tras
las indicaciones ingresadas en diciembre, la reforma destina 3% a
cotización individual y el otro 3% al Seguro Social. Ahora, es la
oposición la que debe abandonar su inflexibilidad, está en sus manos el
mejorar la calidad de vida y el anhelo de tantas familias.
Las nuevas fórmulas de distribución del 6% que se han planteado no
alcanzan para subir las pensiones ahora, lo que sería una pésima señal
para la ciudadanía tras 10 años de espera. Hay cosas en las que vamos a
poder estar de acuerdo; en otras, seguramente no. Pero en las que
estemos de acuerdo, avancemos.
Sin
embargo, si se insiste en la idea de que todo el aporte del empleador
vaya a la capitalización individual enfrentamos un escenario muy
complejo, porque significaría que las pensiones no subirían sino hasta
25 años más.
Una
invitación a la oposición y sus congresistas en la región, a los
alcaldes y figuras políticas de oposición que juegan un rol en su sector
y en el desarrollo de las comunidades, hay que ponerle rostro humano a
las decisiones y urgencias.
Mejores pensiones ahora.