Fin de año es un momento propicio para realizar balances y proyectar el futuro. Nuestras autoridades también debieran reflexionar para determinar si se debe persistir en las ideas e iniciativas en curso o si, a lo mejor, es necesario rectificar el rumbo.
El 2023, desde la perspectiva económica, fue de dulce y agraz. Si bien nuestro país está estacando desde el punto de vista económico (nulo crecimiento, caída del PIB tendencial y desempleo dos puntos sobre el nivel previo a la pandemia), es una buena noticia que la inflación finalmente esté cediendo. El Banco Central, encargado de velar por la estabilidad de la moneda, proyecta que el año que viene nuestro país tendrá una inflación moderada (3%). Un triunfo de nuestra institucionalidad macroeconómica.
El año que se nos va, en el plano político, estuvo marcado por la discusión constitucional y por la tramitación de algunas de las principales reformas propuestas por el Presidente Boric: la reforma tributaria y la reforma de pensiones.
En marzo la Cámara de Diputados rechazó la idea de legislar la reforma tributaria de la actual administración, la cual buscaba financiar el programa con el que fue electo Boric. Este proyecto contenía medidas poco amigables con la inversión y el emprendimiento. El impuesto de salida o exit tax, que se hubiese convertido en un verdadero “peaje”, constituía una restricción a la libertad de movimiento; y el impuesto a la riqueza, idea que ha sido abandonada en gran parte de los países desarrollados que alguna vez lo tuvieron porque no recaudaba lo que se esperaba, fueron las principales razones que gatillaron el rechazo de la Cámara. Frente al rechazo de su proyecto original, el Ejecutivo impulsó un “Pacto Fiscal” que se materializará en la presentación de un conjunto de proyectos de ley que se discutirán durante el 2024. En la tramitación de estos proyectos el Congreso debiera apoyar lo valioso -aquellas modificaciones que promuevan el crecimiento y propicien el ahorro- y desechar los cambios que generen efectos perjudiciales para la economía.
El proyecto de reforma a las pensiones, en tanto, tuvo escaso avance este año. La iniciativa que fue presentada en noviembre del 2022 comenzará el nuevo año con importantes novedades, toda vez que esta semana la ministra del Trabajo afirmó que se ingresarán indicaciones que modifican la iniciativa original del Ejecutivo. En efecto, ahora el gobierno propone que, de los seis puntos de aumento de cotización individual obligatoria, tres sean destinados a un seguro social, uno al fortalecimiento del empleo y la formalidad laboral de las mujeres y tan solo dos a las cuentas individuales de los cotizantes. Más allá de las distorsiones que generan los componentes de reparto que se proponen, es necesario tener presente que es urgente alcanzar un acuerdo para resolver esta problemática. Lamentablemente, teniendo presente la actual fragmentación del sistema de partidos y los escasos incentivos a la cooperación, es poco probable que el año que está por empezar finalice con un acuerdo en la materia.
En definitiva, el 2023 no fue un buen año para el país. Esperemos que, en 365 días, cuando analicemos lo ocurrido el 2024, tengamos mejores noticias. Es fundamental que nuestro país retome la senda del progreso.