Piñera II: segundas partes nunca fueron buenas

El
mal manejo de la pandemia del Coronavirus por parte del Presidente
Sebastián Piñera ha dejado en evidencia nuevamente un desgobierno total.
Estamos ante un Ejecutivo carente de personalidad y con decisiones
irresolutas. Los últimos acontecimientos nos recuerdan al confundido
Mandatario en medio del Estallido Social. Cuando tomó resoluciones que
finalmente permitieron un desorden absoluto, con vandalismo, destrucción
y un caos generalizado que -por ejemplo en Magallanes se mantuvo
incluso en los meses de verano, cuando los viernes en la noche y
madrugadas de sábado se permitió hasta la quema de locales comerciales.
Bueno, eso mismo se evidencia con la pandemia. Nunca el Jefe de Estado
se tomó en serio este manejo. El quebrantamiento de cuarentena o la
pasividad en los controles en los toques de queda son de responsabilidad
ciudadana, pero quien debe mantener el orden es el Ejecutivo. Ahí,
Piñera ha estado muy mal enfocado. Pareciera que hace rato dejó de
gobernar. Si a eso se le suma una oposición que en nada ha contribuido y
que lo único que hace es perturbar, incluso victimizando y validando a
los delincuentes -que se han aprovechado de este desgobierno- llega a
ser vergonzosa la actitud del Mandatario y su entorno. La gente ha
cometido graves irresponsabilidades y a ellos no se les castiga, el
Estado hace vista gorda con la complacencia del Ministerio Público, que
no acelera las causas por temor a la delincuencia. Hoy es muy
preocupante el aumento en la cantidad de muertos por Covid-19. El
promedio en los últimos días ha superado a las 200 personas. Es decir,
cada una hora mueren al menos 10 chilenos. Es decir, cada 6 minutos está
falleciendo un compatriota por Coronavirus. Y, ¿la solución? ¿Sacar al
ministro Jaime Mañalich? Ojalá esa fuera la sol
ución,
pero la gran mayoría de los que votaron por el mismo Sebastián Piñera
hace casi tres años lo están dudando seriamente, porque en cada decisión
que toma se aleja aún más del programa de Gobierno por el cual fue
elegido. Al parecer hoy el Jefe de Estado piensa más en seducir o
agradar a la oposición, que cada vez más le recuerda el compromiso con
el plebiscito constitucional. A Piñera le está pasando
lo mismo que a Michelle Bachelet. El segundo mandato muy inferior al primero.          

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