“El Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) es un instrumento indicativo que cada municipio debe tener según la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y debe orientar el desarrollo de la comuna. Tiene una duración mínima de cuatro años y debe ser aprobado por el concejo municipal. Se considera un instrumento mínimo para la gestión municipal”. Observatorio Regional de Planificación para el Desarrollo de América Latina y el Caribe. Si tomamos como base que debe existir un instrumento regulador a nivel comunal para la planificación y desarrollo de su territorio también debemos entender previo a la elaboración de este instrumento que es lo que queremos como ciudad y territorio, es más, nosotros como habitantes de un determinado territorio nos hemos detenido a pensar ¿qué entendemos como ciudad o qué queremos como ciudad? Y si a esto le agregamos las variables de sostenibilidad y equidad ¿cuál sería el resultado de ese imaginario? Los asentamientos humanos están siendo discutidos en su propio mérito, subrayando aspectos que son específicos de ellos: la calidad de los servicios públicos y del espacio público, que son fundamentales para la cohesión social y la democracia; la movilidad, la seguridad y la contaminación urbana. Estos temas ya han sido puestos sobre la mesa, como un objetivo de desarrollo sostenible propio. El crecimiento acelerado de las ciudades refleja el paradigma de desarrollo del siglo que pasó. Basado en energía fósil, con un Estado que redujo su capacidad tanto en planeamiento y regulación como en la creación de una oferta suficiente de bienes públicos urbanos, con soluciones privadas a las externalidades (como la inseguridad y la contaminación), y un asistencialismo insuficiente para los estratos pobres. Se requiere avanzar en la concepción de la ciudad como un macro bien público, que integre y aumente los niveles de igualdad, que aproveche las oportunidades de inversión en infraestructura y que se plantee metas acordes con su mejor desempeño, donde las ciudades pasen de ser consumidoras a generar más circuitos circulares de producción y consumo, menos desiguales territorial y socialmente. La ciudad es el espejo material de las relaciones sociales: desigual, segregada, segmentada y excluyente. Se requiere de la recuperación o el fortalecimiento de capacidades en materia de gestión pública que ya fueron ensayadas con relativo éxito en la región, como la generación de infraestructura de calidad y la normatividad revisada de las condiciones actuales para el uso del territorio. Si tomamos en cuenta el concepto de “ciudad y territorio” dispuesto por CEPAL en 2013 podemos entender que la ciudad tiene que ser un objeto de política pública, y para el concepto de territorio entender que está condicionado por dos disciplinas de gran importancia pero que lamentablemente se consideran muy poco, la geografía y la economía. En base a la ausencia de una política regulatoria en la zona en cuanto a la definición de un proyecto macro a nivel de planificación que involucre las áreas del desarrollo del territorio a nivel urbano, turístico y cultural- patrimonial, el PLADECO 2020 busca poner a disposición de las autoridades, la comunidad, empresas asociadas y de la industria turística local, una propuesta de desarrollo urbano coherente con la historia local, eficiente y económica para la construcción de un plan que incorpore infraestructura necesaria para generar nuevos hitos reconocibles dentro de la comuna. La ciudad debe ser un objeto de política pública y la gobernanza urbana como herramienta de igualdad.