Recientemente
conocimos el Plan de Gobierno que pretende impulsar el diputado Gabriel
Boric el cual comprende 53 medidas fundamentales explicadas en 227
páginas. Claramente, no es posible analizar cada medida en esta columna,
pero intentaré dejar algunas luces. El programa se fundamenta en un
aumento superlativo de gasto público para financiar la provisión de
bienes y servicios gratuitos, condonación de deudas y mayores aportes
del Estado. Ese mayor gasto fiscal se financiará a través de mayor
recaudación fiscal, es decir, mayor carga tributaria que la pagaran
todos los chilenos (unos más que otros, pero todos pagan), pero poco o
nada dice respecto del crecimiento económico necesario para sustentar el
mayor gasto público. De hecho, el programa menciona el crecimiento
económico 10 veces, aunque en ninguna parte proyecta un guarismo que
permita estimar una mayor base de ingresos. Habla cualitativamente de
transformaciones para generar un “crecimiento económico dinámico”, pero
sin análisis cuantitativo que lo explique. Por otro lado, la actual
cotización previsional es de un 10%. Boric propone un aumento del 6% de
la cotización previsional a cargo del empleador, pero indica que la
contribución total será de un 18%. Ahí nos perdimos todos, ya que quedó
un 2% en el aire. El error de cálculo es tendencia. Plantea aumentar el
salario mínimo a $500.000 en 4 años, lo que implica acrecentar el
salario mínimo aproximadamente un 10% anual. También propone reducir la
jornada laboral a 40 horas semanales. Lo anterior, es emotivamente
deseable, pero para un economista medianamente bien instruido,
simplemente no cierra un fuerte aumento salarial con reducción de
jornada laboral y sin incrementos de la productividad del trabajo. Lo
anterior, podría significar la tumba para las PYMES. A su vez propone
una nueva reforma tributaria, la tercera en una década. Recordemos la
última reforma tributaria de Bachelet, la cual
apenas consiguió recaudar la mitad de lo proyectado, dio profundos
dolores de cabeza a los contadores y provocó que Chile apenas creciera
durante su gobierno, caída de la inversión durante los 4 años que
gobernó y no olvidemos que gran parte de la recaudación se fue a pago de
nuevos funcionarios públicos. En mi opinión, una nueva y mal pensada
reforma tributaria solo generará mayor incertidumbre con efectos
negativos en la inversión. No puedo dejar de mencionar lo deportivo, ya
que he tenido el honor de trabajar en el Instituto Nacional de Deportes.
El programa enumera las acciones que actualmente desarrolla el Mindep,
pero plantea casi para cada una mejoras o reformas sustanciales
(espíritu refundacional de Apruebo Dignidad). Entre las curiosidades
plantea crear un Modelo Chilenos de Administración del Fútbol
Profesional para que los socios e hinchas incidan en el club. ¿Qué
pasará con la Sociedades Anónimas Deportivas? También, al igual que lo
hizo en su momento el Kirchnerismo en Argentina, velará por transmitir
partidos de fútbol profesional por canales de televisión abierta. Espero
que estas ideas no se conviertan en acciones expropiatorias. El
programa del candidato Gabriel Boric, para hacerle justicia, incluye
algunas ideas que son interesantes y que conectan con los desafíos de
futuro del país. Mi problema personal, es que si bien puedo coincidir
con algunos objetivos, el cómo alcanzarlos son contrapuestos. Además,
las medidas y el costo del programa es propio de un país rico, lo que se
contradice con los 30 años de penurias que la izquierda ha hecho creer a
los ciudadanos, particularmente, los más jóvenes de clase acomodada.
Usted ya lo sabe, los socialistas y comunistas hablan de repartir
riqueza, siempre que sea la que han forjado otros. El Plan de Gobierno
Apruebo Dignidad… el camino del infierno está lleno de buenas
intensiones.