Plan de Zonas Extremas

En mayo del año pasado el presidente Boric se comprometió a dar continuidad a la ejecución de los Planes Especiales de Desarrollo de Zonas Extremas (PEDZE) iniciados el 2014, pero esta vez como una Política Permanente.  De esta forma, la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo comenzó en 2022 el proceso de elaboración de la Política Nacional en esta materia, terminando con la publicación en el diario oficial de 2 decretos: Política Nacional de Zonas Extremas (Núm. 43.652) y la Política de Zonas en Desarrollo en Materia Social (Núm. 43.646). Ambos permiten a los gobiernos regionales financiar proyectos locales que no podrían ser financiados por los criterios tradicionales o proyectos de gran envergadura. Sin duda un gran logro del presidente Boric, con un compromiso concreto y una mirada permanente por procurar el desarrollo equitativo de los territorios y hacerse cargo de una brecha que genera características basales de rezago.  

El fin de semana pasado se realizó la jornada de participación ciudadana del Plan de Zona Extrema para la comuna de Punta Arenas, que buscaba recabar información, ideas e iniciativas desde el diálogo directo con organizaciones sociales y actores comunales y regionales. Actividad similar se hizo en cada una de las comunas de la región en los últimos meses. La idea en general era procurar identificar una serie de necesidades que pudieran transformarse en iniciativas de proyectos que podrían integrar el próximo Plan de Zonas Extremas, algo así como un PEDZE 2.0, programa de Estado implementando en el gobierno de la presidente Bachelet y que fue altamente valorado por la comunidad regional, como palanca de desarrollo. 

Fue evidente el compromiso e interés de las organizaciones sociales por pensar y proyectar. Instituciones públicas y privadas, fundaciones, empresas, organizaciones vecinales, sociales y deportivas, concurrieron a exponer sus inquietudes, necesidades y visiones sobre la infraestructura prioritaria para desarrollar la región en los próximos años. De esta forma, proveer de servicios básicos (luz, gas, agua y alcantarillado) en el sector periurbano, aumentar y hacer asequible la conectividad terrestre, marítima y aérea, tener mejor acceso a salud a través de mejores hospitales y médicos especialistas, creación o mejoramiento de espacios integrales para adultos mayores y pueblos originarios, mejorar las instalaciones de los establecimientos escolares o dotar de parques y áreas verdes, fueron demandas recurrentes en las 8 comisiones de participación instaladas. Un diálogo ameno, profundo y descarnado que evidenció las limitaciones e inquietudes concretas para el adecuado desarrollo de las personas y del territorio.

Los grandes ausentes fueron los partidos políticos, sus directivas y militantes. Aquellos autollamados a representar las inquietudes de la ciudadanía inexcusablemente brillaron por su ausencia en un espacio de reflexión y priorización de iniciativas que mejorarán las oportunidades de desarrollo de nuestro territorio y las personas que lo habitan. Estos espacios participativos y diversos son, por esencia, la oportunidad de escuchar y levantar propuestas con sentido de realidad a lo que serán las próximas apuestas de candidaturas electorales. 

La metodología del encuentro conducía a priorizar en necesidades concretas de infraestructura; sin embargo, al escuchar los testimonios de las vecinas y vecinos participantes, se evidencia la necesidad de sistematizar y relevar las condiciones y características que generan las condiciones actuales, particularmente desde una perspectiva social. Esas miradas humanas y cotidianas que viven e interactúan, que solidarizan y sobreviven y que evidencian necesidades en un sentido holístico, individuales y partes de un todo. Rescatar esa realidad y experiencia es lo que muchos llaman “calle” (y cuenta falta les hace a muchos).

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