El
Gobierno lanzó un plan, errado a todas luces y que parte de premisas
falsas, que solo castiga a las personas respetuosas de la ley y deja que
los delincuentes se enseñoreen impunemente. Ya en los antecedentes de
la respectiva minuta se parte de presupuestos errados, como son señalar que “Según la evidencia a nivel mundial el aumento de este tipo de delitos está asociado al acceso a las armas de fuego” (se
refiere a los delitos violentos), pero se equivoca respecto de las
armas inscritas y los delincuentes usan armas ingresadas ilegalmente al
país; expone que “los países con políticas de control de armas más restrictivas tienen menos homicidios y delitos armados”. Eso es absolutamente FALSO. Agrega que “en Chile la mayor cantidad de delitos violentos ha estado asociada a un aumento de armas de fuego en los barrios”. Eso no es efectivo, el rey del delito violento en Chile no son las armas de fuego, sino el cuchillo. Expone que “un gran porcentaje de las armas incautadas en sitios de eventos criminales son armas legalmente inscritas”. Eso también es completamente FALSO, al igual que señalar: “Las deficiencias del sistema de registro de armas
de fuego facilitan esto …”. Su objetivo es reducir el número de armas
en el mercado ilegal para ayudar a reducir las tasas de homicidios y
delitos violentos e interrumpir el flujo de armas legalmente inscritas
para su uso en actividades delictivas. Lamentablemente con eso se está
apuntando al pichón equivocado. Siempre los propietarios inscritos
respetan hasta el exceso las medidas de seguridad con el objeto de
evitar que se produzcan accidentes o daños,
y llama la atención el poco conocimiento y la poca seriedad que ha
tenido el Gobierno para formular su plan que lo único que podría lograr
es dejar el monopolio del uso de las armas civiles en manos de los
delincuentes, que no cumplen la ley y no inscriben las armas que usan,
provocando la indefensión de los ciudadanos honestos. Nadie sale a
cometer delitos con sus armas inscritas y los delincuentes utilizan
armamento adquirido en forma ilegal; las
personas que tienen sus armas inscritas no cometen delitos y los
delincuentes no inscriben sus armas, por lo que pretender dar más
estrictez a la adquisición y uso de armas de fuego por parte de los
propietarios legítimos de ellas es
carente de todo sentido, pero se han usado argumentos que son mentiras
para plantear el plan, es así que se ha dicho que países con leyes de
control de armas permisivas tienen más homicidios y delitos violentos,
lo cual es falso, ya que viendo las tasas estadísticas y los análisis
que ha hecho al respecto la OECD, lo cierto es que los países con
mayores tasas de homicidios y delitos violentos son aquellos que tienen prohibidas las armas de fuego o las tienen fuertemente restringidas para los ciudadanos honestos; en consecuencia, más armas legales en manos de ciudadanos honestos no producen más crímenes violentos. Sin embargo, es frecuente ver la correlación negativa, esto es, más armas legales, menos crimen violento; de
hecho los países más violentos de la OECD son los que restringen el
acceso a las armas de fuego para los ciudadanos honestos y ese
patrón se repite a nivel mundial. Es falso que los países desarrollados
tendrían índices bajos de propiedad legal de armas de fuego por parte
de sus ciudadanos, es así que en Chile existirían cuatro armas de fuego
por cada cien personas en promedio, sin embargo en países desarrollados
como Canadá son 35 armas por cada cien personas, en Finlandia son 32, en
Noruega son 29, en Francia son 20, en Alemania son 20 y en Estados
Unidos existen 120 armas de fuego inscritas por cada cien ciudadanos. La
fuente de lo ya expresado sigue siendo la United Nations Office on
Drugs and Crime (OECD). No es cierto que el uso de armas de fuego
legalmente inscritas constituya un peligro para la ciudadanía, porque
existe 37 veces más gente que muere en accidentes de tránsito que por
armas de fuego, 16 veces más gente que muere por una simple caída que
por acción de armas de fuego, 10 veces más gente que muere por
exposición a tóxicos que por armas de fuego, 6 veces más gente que muere
por ahogamiento que por armas de fuego. La cantidad de accidentes con
armas de fuego representa el 1% del total de todos los accidentes y solo
el 0,05% de la mortalidad total en Chile, de modo que no tiene un
impacto significativo, resultando absolutamente injustificado imponer
mayores restricciones a la adquisición y uso de armas de fuego, ya que
la actual Ley de Control de Armas Nº 17.798 cumple muy bien con su finalidad, cual es saber en manos de quién están las armas, la finalidad de su adquisición y dónde ellas se encuentran, lo que es debidamente controlado por las autoridades fiscalizadoras a cargo de Carabineros de Chile.