La
natural relación de Chile con su océano y el entorno que lo abraza ha
servido de motor inspirador y promotor de los más diversos elementos de
desarrollo nacional a lo largo de la historia que resulta imposible
adoptar algún otro tipo de base sustentable que no tenga cierta relación
con ese mar que tranquilo nos baña.
Con
el tiempo hemos logrado aprender y adoptar los resguardos necesarios
para que las costas nacionales no sufran el impacto de nuestro interés
por el crecimiento muchas veces más sustentado en lo económico que en lo
sostenible.
Los pueblos originarios como el yagán, nos han enseñado sobre la buena relación con el mar y la importancia de su cuidado.
En el presente, muy
probablemente, sería impensado o al menos duramente cuestionado llevar
adelante iniciativas que no consideren estudiar la manera en que un
proyecto podría afectar al medio ambiente o a nuestro mar.
De
la misma forma en que lo hemos abordado en otros momentos, intento
volver a aquí a la importancia de la planificación territorial cada vez
que las obras públicas, la inversión privada y el desarrollo aparecen en
el horizonte de las expectativas.
En
alguna columna anterior, revisamos el devenir de la Provincia Antártica
Chilena y la mirada resulta positiva sobre todo cuando presenciamos
como ha ido poniéndose a la par de centro urbanos que resultan
referenciales para lo que aspira a ser en el futuro Puerto Williams.
Durante
esta semana contamos con la presencia siempre relevante del secretario
regional ministerial de Obras Públicas y el director de Obras Portuarias
con quienes se conformaron mesas ciudadanas participativas donde además
se expuso todo lo relacionado con rampas en Puerto Navarino, muelle
multipropósito y reparación de la actual rampa de recalada de la barcaza
Yagan.
Saben bien quienes habitan este territorio la importancia que tiene
para la población y su conectividad obras de esta naturaleza.
Proyectos emblemáticos que señalan definitivamente el destino marítimo que nuestra provincia va marcando firme y decididamente.
No
se trata de obras o iniciativas aisladas, por el contrario, es
necesario señalar que resultan vinculantes una con otra, toda vez que se
refuerzan mutuamente.
Siguiendo
con las expresiones iniciales, debemos insistir en que, los pasos a dar
para dar continuidad y seguridad a las propuestas deben ser muy bien
estudiados a objeto que las decisiones finales logren el propósito
deseado, esto es, que los residentes sientan que al fin se responden y
cumplen sus anhelos.
No resulta fácil ni tan rápido como desearíamos. Las decisiones deben
ser consensuadas y socializadas despejadas de cualquier tipo de
egoísmos, intereses mezquinos o simplemente la mala voluntad de alguien
que está pensando más en demostrar cierto poder que de llegar con
respuestas oportunas a las necesidades de los habitantes de la Isla
Navarino.
Planificar
entre todos cómo imaginamos nuestra provincia en el futuro, cómo
deberían ser nuestros barrios, de qué manera nos estamos relacionando
con el entorno y cómo avanzamos hacia un desarrollo sustentable y
responsable en serio, también forma parte de las estrategias de
crecimiento que como comunidad debemos alentar.
Desde
el primer día el Presidente Sebastián Piñera nos ha invitado a trabajar
con energía por nuestras comunidades, sin perder de vista la protección
de nuestros recursos naturales con metas claras que mejoren la calidad
de vida de quienes hacen soberanía en el fin del mundo.