Un
acto vergonzoso y triste “espectáculo” se registró hace un par de días
en la Plaza de Armas de Punta Arenas, el cual fue presenciado por un
gran número de turistas que se encontraban recorriendo el principal
centro cívico de nuestra capital regional.
A
un lado del quiosco de turismo, cerca de diez jóvenes se encontraban
bebiendo a vista y paciencia de los turistas que observaban con asombro
el accionar de estas personas. Pero las tristes escenas no solo
estuvieron centradas en ese accionar, ya que algunos de estos jóvenes
orinaban en el mismo lugar.
Estas repudiables escenas continuaban algunos metros más allá, pues detrás de la asta monumental otra veintena
de jóvenes con bicicletas y patinetas hacían de las suyas con sus
piruetas, mientras otros se trenzaban en una riña sin que nadie
interviniera, siempre con la asombrosa y preocupante mirada del grupo de
turistas que, con cara de pregunta, decían qué está pasando aquí.
A
partir de lo vivido nos preguntamos qué impresión se llevaron esos
turistas para sus países, qué les dirán a sus familiares cuando les
pregunten cómo es Punta Arenas. La verdad es que creemos que sus
versiones no serán muy favorables para nuestra comuna, quizás ellos
nunca más retornarán, ni menos recomendarán que otros turistas venga a
la capital regional.
Ante
esta situación nos preguntamos qué debemos hacer para evitar estos
hechos que en nada ayudan al turismo, pues, muy por el contrario, las
imágenes vividas en nuestra Plaza de Armas hacen un enorme daño, más aun
cuando parte de nuestra economía local está basada en el turismo.
Sabemos
que existe una ordenanza municipal que data desde el año 2009, por lo
que llamamos a aplicarla en plenitud, aplicando tolerancia cero y
sancionado a los responsables que se aparten de las normativas vigentes;
no puede haber impunidad, ni muchos menos que jóvenes se tomen nuestro
centro cívico con actos condenables y repudiables.
La ordenanza establece claramente, entre puntos, la prohibición de
destruir, pintar, rayar o clavar objetos en los árboles, luminarias;
efectuar desórdenes y/o actividades que alteren el orden público y el
normal desplazamiento de las personas; ingresar vehículos, transitar en
bicicleta, patines o patinetas; realizar piruetas o acrobacias ya sea en
patines, bicicletas o patinetas en los monumentos, bancas, piletas o
cualquiera del mobiliario urbano existente en la plaza.
No
se trata de impedir que los jóvenes visiten la plaza, lo que queremos
es que lo hagan bajo las normas de la buena convivencia y el
comportamiento adecuado; la plaza es de todos y todos debemos cuidarla.