Por
segundo año consecutivo los chilenos nos vemos enfrentado a un nuevo
proceso constitucional, un proceso que al igual que el año pasado, en el
Plebiscito de Salida del 4 de septiembre, se convierte en el proceso
electoral más importante de los últimos 35 años. Los chilenos deberemos
decidir si queremos o no una nueva Constitución para Chile. Hoy existen
encuestas que indican que gana tanto el “En Contra” como el “A Favor”,
lo cierto es que hoy sabremos lo que pasará, pero lo que no se tiene claro es qué ocurrirá
a partir de mañana. Si bien el gobierno ha indicado que con este
Plebiscito se pone fin al proceso constitucional, dirigentes políticos
del oficialismo señalan que se debe seguir insistiendo en un cambio, en
un nuevo proceso con participación ciudadana, los mismos que a pesar de
que hoy existe una propuesta redactada por ciudadanos elegidos por
votación popular, llaman a votar “En Contra”. Lo cierto es que la clase
política en cuatro años no fue capaz de ponerse de acuerdo y de redactar
una Carta Magna que represente a todos y peor aún, nos farreamos miles
de millones de pesos en dos procesos constitucionales que hasta el día
de hoy no le ha cambiado la vida a los chilenos. Recordemos que en 2019 los chilenos salieron a las calles a exigir
una mejor educación, mejores pensiones, mejor salud, un país sin
delincuencia y una inmigración controlada, ¿Se ha logrado?, la respuesta
es no, la solución decían algunos es una nueva Constitución, pero la
realidad es que los chilenos siguen esperando por esos cambios que tanto
anhelaban y no se les ha dado respuesta. Hoy el país tiene mayor
delincuencia, una inmigración que no ha sido controlada y ninguna de las
demandas ciudadanas ha sido resuelta, cuatro años en que el país no ha
avanzado. Hoy los chilenos ponemos fin a un nuevo proceso
constitucional, en donde algunos esperan que sea el fin y que se respete
al final del día el resultado final, que si gana el “En Contra”
continúe la Constitución del 80 y que hoy contiene la firma del
Presidente Ricardo Lagos, por las grandes modificaciones realizada el
2005, o si gana el “A Favor” que
esta sea la Constitución que nos guie por los próximos 40 o 50 años.
Hoy, nosotros los chilenos decidimos el futuro de nuestro país.