Poblamiento en la zona más austral del país

En
Chile continúa la marcada caída en la tasa de fecundidad, con el
consiguiente envejecimiento de la población en niveles que -a corto
plazo- pueden tener un serio impacto social y económico. En la Región de
Magallanes y Antártica Chilena lo estamos viviendo desde hace más de
una década. El informe sobre Estadísticas Vitales del Instituto Nacional
de Estadísticas (INE) da cuenta de una disminución histórica en la tasa
de fecundidad, con una baja en el promedio de 1,8 hijos por mujer en
2015 a 1,69 en 2016, y a 1,45 en 2020 muy lejos de la tasa de reemplazo
de 2,1, que es la que permite asegurar el recambio generacional. Esta
tendencia demográfica, tan común en los países desarrollados, se ha
manifestado muy aceleradamente en el país, aunque se ha moderado por la
creciente presencia de los inmigrantes. En la Región de Tarapacá, el 30
por ciento de los partos corresponde a madres extranjeras; de allí que
sean algunas zonas del norte las que presentan una mayor tasa de
natalidad. Realidad muy distante a lo que vivimos

en la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Políticas como la
extensión del posnatal y la ampliación de la red de salas cuna y
jardines infantiles son un apoyo relevante para las madres, pero se
requerirá de un esfuerzo mayor para incidir en un cambio de la actual
tendencia, puesto que si bien ella obedece a un momento demográfico
coyuntural que puede morigerarse parcialmente, la proyección futura no
parece muy distinta de la actual si no se adoptan medidas
adecuadas.

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