Hoy,
que un delincuente con amplio prontuario sea enviado a prisión casi
pasa a ser una “gran noticia”. En la comunidad existe gran preocupación
por lo que se denomina “puerta giratoria” de la justicia chilena. Todos
los días los medios informativos estamos hablando de hechos delictuales y
en un alto porcentaje son protagonizados por personajes que reinciden.
Eso provoca una sensación de inseguridad en la población, que se ha
visto incrementada en el último tiempo por el alza en los delitos. Desde
hace años, con
la reforma se instaló un criterio judicial “poco afortunado”, por
llamarlo de esa forma. ¿Cómo lograr el justo equilibrio en el tema de
las libertades provisionales y la prisión preventiva? Pero han
transcurrido varios años y no se ha hecho nada. Las autoridades
gubernamentales han expresado su disconformidad incluso cuestionando
fallos “discutibles”. Pero todos hemos sido testigos de que poco se ha
avanzado. En los últimos años en Punta Arenas se ha enviado a prisión a
delincuentes con amplios prontuarios, pero la curiosidad que ha causado
es que siendo peligrosos gozaban de libertad. El problema no se
solucionará con leyes más duras que garanticen la permanencia en las
cárceles. Esto solo se logrará en la medida en
que existan políticas sociales efectivas, sobre todo hacia aquellos
sectores más vulnerables y propensos a incurrir en conductas
delictuales. Y en esto también los gobiernos y los parlamentarios tienen
mucho por hacer. No se puede esperar que una norma ayude a terminar con
los problemas que como sociedad no hemos sido capaces de resolver.