Pontificadores

En el programa de televisión “Mesa Central” del día domingo recién pasado nos tocó ver un monólogo del senador Kast, quien parecía haber regresado de un paseo igual que el protagonista de la película “Regreso al futuro”.
Como buen representante de aquellos que están en una posición incómoda y
desesperada, le vimos en un desconocido tono histérico donde
absolutamente nada le parecía bueno, ni del borrador de la Constitución,
ni de las actuaciones del
Gobierno, ni de las políticas que se están implementando.

Destacó con tanta propiedad el que la ciudadanía completa está con el rechazo de la nueva Constitución,
que su discurso fue de una seguridad tal que, si no lo vio en la prensa
del 5 de septiembre, debe tener una oculta bolita de cristal o las
hojas de té. Desde la época de
Leonidas se han buscado respuestas en adivinos, oráculos y brujas,
y el resultado siempre es el mismo: oír y sentirse felices por lo que
quieren escuchar, hasta que van a la guerra y deben volver arrastrando
los escudos. Es una historia ya repetida y las estrategias no cambian.
Si no vieron venir el estallido social del 18 de octubre, si no pudieron
prever el 79 – 21 en el deseo de una nueva Carta Magna, si les resultó
impensad
a la escasa
participación en el hemiciclo de la Asamblea Constituyente, si jugaron
con las encuestas de opinión elaboradas por sus propios partidarios, si
en general no han podido meterse en la mente de la ciudadanía
, a quienes tratan como si fueran ovejas ignorantes, ¿cómo es posible que aún hoy sean tan arrogantes en vaticinar un resultado?

Ya sabemos que lanzarán toda su artillería, igual al Día
D en cuanto a uso de su prensa y propaganda se trate, y que permite que
enreden ideas, generen terrorismo comunicacional, procuren desnudar
artículos, conceptos, vinculaciones normativas, etc. “Miente, miente,
miente, que algo quedará”.

Aún
recuerdo cuando en la época universitaria, cuando hacía mi primer año
de Derecho en la P. Universidad Católica, en 1980, debimos aprobar un
texto que nadie conoció sino hasta el 8 de agosto para ser votado un mes
después, el 11 de septiembre. Sin padrón electoral (que permitió que
muchas personas votaran hasta 15 veces o más en distintas mesa
s),
sin ninguna garantía y donde no hubo ninguna alternativa de
cuestionarla públicamente. Jaime Guzmán era el profesor de moda y el
sistema represivo hacía temblar o causar daños a cualquiera que
pronunciara sus pensamientos en voz alta. Conocimos sus males desde su
inicio
, porque tuve profesores que se atrevieron a analizarla y con sus experiencias nos mostraron la cautividad que se pretendía lograr.

Al igual que ayer, el texto y la forma en que se escriban los artículos
podrán otorgar beneficios a determinadas personas en perjuicio de
otros, porque la verdadera igualdad y justicia no existe y la misión es
procurar otorgar a cada uno lo suyo con equidad. En la C-80 la perfecta
armonización de las palabras otorgó inmensos privilegios a un sector en
perjuicio de todo el resto de la nación que ha sido considerada como las
hormigas obreras que deben incrementar hasta la saciedad sus
utilidades. Hoy procuran llevar su propio terror a las puertas de
quienes no tienen nada y, sin duda, lograrán captar la atención de algún
sector para subir ese magro 21%.

Todo cambio implica riesgos. Pasamos 40 años sometidos por una Constitución ilegítima (no tuvo modificaciones, solo maquillajes)
y aún hoy los que le rinden tributo, aunque digan que votaron por el
apruebo, no quieren cambiar ni una coma de aquella. Su lema es “Por mi
razón o la fuerza”.

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