Es
usual que nos riamos de los ronquidos de nuestros cercanos, bajando el
perfil a una situación que representa un problema para una parte
importante de nuestra población, y que muchas veces se vuelve crónico.
Y
más allá de lo cómico que puedan resultar los ronquidos, esos ruidos
respiratorios generalmente son fuertes, roncos, ásperos y ocurren
durante el sueño, lo que dificulta el dormir bien para quien ronca y
también para quienes estén alrededor.
La
doctora Fátima Zambrano, médico broncopulmonar de Clínica Imet, señala
que a veces los ronquidos pueden ser una señal de un trastorno del sueño
llamado apnea obstructiva del sueño (AOS), y si bien, no todas las
personas que roncan tienen AOS, si el ronquido está acompañado de
algunos de los siguientes síntomas, puede ser una indicación de que es
preciso consultar con un médico para una evaluación adicional: pausas de
respiración presenciadas durante el sueño, somnolencia excesiva durante
el día, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza por la mañana,
dolor de garganta al despertar, sueño intranquilo, jadeo o ahogo por la
noche, presión arterial alta, dolor en el pecho por la noche, ronquido
fuerte que interrumpe el sueño de tu pareja.
La
apnea obstructiva del sueño con frecuencia se caracteriza por un
ronquido fuerte seguido de períodos de silencio cuando la respiración se
detiene o casi se detiene. Con el tiempo, esta disminución o pausa en
la respiración puede indicarte que despiertes o puede despertarte con un
resoplido fuerte o un jadeo, todo lo cual ocasiona que el sueño se vea
constantemente interrumpido.
Los
factores son diversos, como: ser hombre (los varones tienen más
probabilidades de roncar o tener apnea del sueño que las mujeres); el
sobrepeso, la anatomía de la boca y de los senos paranasales,
antecedentes familiares de ronquido, el consumo de alcohol, las
alergias, los resfríos entre otras causas. Los niños también pueden
tener apnea obstructiva del sueño, pues los problemas de nariz, de
garganta (como el agrandamiento de las amígdalas) y la obesidad pueden
estrechar las vías respiratorias de un niño, provocando entonces la
apnea obstructiva del sueño.
Si
queremos evitar padecer de somnolencia diurna, sentirnos frustrados o
enojados frecuentemente o tener dificultad para concentrarnos, así como
correr el riesgo de tener la presión alta, afecciones cardíacas y/o
accidentes cerebrovasculares, entonces es recomendable consultar con un
especialista, de preferencia un médico broncopulmonar, dado que la salud
y calidad de vida pasan también el autocuidado.
En
Clínica Imet, conscientes de que el problema de los ronquidos es cada
vez más frecuente en muchas familias, hemos incorporado los exámenes de
poligrafía respiratoria del sueño para detectar la apnea obstructiva del
sueño, patología que puede tratarse, y con ello, mejorar la calidad de
vida de muchas personas.