¿Por qué están en contra?

Cualquier Constitución nacida en democracia, será mejor que la Constitución de los cuatro generales. Esto lo dijo el Presidente Boric y lo repitieron como mantra los partidos de su gobierno. Hoy, ese mismo bloque, es la que defiende con fuerza la constitución pinochetista teniendo una propuesta discutida precisamente en democracia.  

Luego, los mismos políticos se preguntan por qué nadie les cree. La izquierda es el fiel reflejo de por qué la ciudadanía está desencantada: porque no cumplen sus compromisos y no son capaces de sostener lo que dicen. 

Hoy, cuando ya se inició la campaña para el plebiscito del 17 de diciembre, uno se pregunta: ¿Están En Contra de qué?

Fíjense que fue la propia izquierda, la misma que hoy rechaza la propuesta, que dio vida al Acuerdo Por Chile, acordó las 12 bases institucionales del proceso, votó por unanimidad y alto consenso el 54% de las normas del actual proceso. Más de la mitad del texto y así todo dicen que están en contra. Hoy lo desconocen todo. ¿Sabían ustedes que, del famoso proyecto constitucional de la fracasada Convención Constituyente, solo el 9,3% de las enmiendas fueron aprobadas por unanimidad? La diferencia es abismante. 

Uno entiende que la mayor razón de la izquierda extrema -habló de su élite política- para estar En Contra para el plebiscito es que solo quieren un texto que se parezca al del rechazo del 4 de septiembre de 2022. El todo o nada. Por eso quieren ver fracasar este segundo intento, porque así, podrán seguir incentivando y alargando esta discusión constitucional después del 17 de diciembre. Por eso hoy son capaces de renunciar a todos sus principios y ser la izquierda defensora de la Constitución de Pinochet. 

Sigo insistiendo que los textos constitucionales no suelen ser perfectos, pero su rol es ser habilitante para que el poder político, radicado en los gobiernos y en el Congreso, puedan ejecutar las leyes necesarias para la ciudadanía. 

Esta Constitución es mejor que la del 80. No refundacional. No es una hoja en blanco, respeta la tradición republicana y además eleva las garantías para que la ciudadanía pueda reclamar sus derechos. Además, que seguiré insistiendo que modificar el sistema político, para que terminemos con la polarización y el populismo, es la gran razón para cambiar una Constitución. Es imposible que una disminución de diputados o mayores exigencias a los partidos políticos, se hagan con cambios en el Congreso. 

Lamentablemente la elite política de izquierda se inventó y fabricó excusas para rechazar este segundo proceso. Nunca lo quisieron porque no tuvieron mayoría. Solo les gusta la democracia a su menú personal. Se dieron el lujo de botar a la basura una oportunidad histórica.

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