El
aumento en las temperaturas que estamos percibiendo por estos días
invitan a la comunidad a llegar a la orilla de la playa. Una costanera
que fue reconstruida hace poco más de una década y que sufrió, posterior
a eso, la inundación producto de la salida del Río de Las Minas.
Pero
más allá de aquello, Punta Arenas cuenta con una tremenda ventaja que no
se ha sabido aprovechar. Muchos magallánicos que han viajado por
décadas a Puerto Madryn se han percatado de que la costa completa está
aprovechada. Y no se trata del hecho de poder nadar, o de las
temperaturas más altas. Se trata de disfrutarlo, de tener espacios
concesionados, de instalar pubs, cafés y restaurantes. De arrendar
bicicletas, de tener protección contra el viento.
Se trata de hacer una
costanera que potencie la ciudad, que invite a sus habitantes. Se trata
de tener una playa limpia y no llena de vidrios, piedras y basura. Se
trata de que de una vez por todas se tome la decisión de crear algo
moderno, que explote la ciudad y sus atributos, que entregue
entretención y comodidad. Se trata de saber aprovechar lo que se tiene a
costa del clima. No es arreglar la playa para bañarse.
Es potenciar
nuestra costa para disfrutar, entregar trabajo, descentralizar el
comercio y los locales nocturnos. Saber vivir a orillas del mar.