La
sentencia bíblica del título es una vara infalible para conocer el real
alcance de la acción de un hombre o una mujer. En política se suele
sobrevalorar más que la actividad, el activismo, mucho movimiento, poco o
ningún fruto, o al menos ninguno para el entorno del político, excepto
claro, para sí mismo.
Ese es el meollo del asunto cuando vemos que la región cree no es
considerada por su escasa población, y nadie quiere ver que si no se nos
toma en cuenta no es porque estamos subpoblados, sino porque no tenemos
figuras de nivel nacional o más allá incluso, que representen a
Magallanes. Ha sido históricamente el sino de las regiones, solo aportan
votos inconscientes para sostener el esquema centralista; nos quejamos,
pero una y otra vez caemos en lo mismo, y mucho me temo esta nueva
oleada de inscripción de candidaturas y especialmente las de candidatos a
constituyentes, no será la excepción. De todos los colores salieron
candidatos, de ministerios, del Congreso, de familias políticas
dinásticas, ex parlamentarios, glorias del pasado, por cierto, muchos
secundones totalmente ajenos al tema constitucional de suyo árido y no
apto para neófitos, en fin, una demostración más de que no se quiere que
nada cambie en esencia al menos no para mejor, sino para intereses
ideológicos que distan mucho de nuestra realidad, necesidades y
aspiraciones. Sera acaso una única oportunidad en el presente siglo,
pero mucho me temo que una campaña casi ridícula en medio de pandemia
que a diario amenaza cuarentena nacional y en que será imposible
realmente informar a toda la ciudadanía. Elegir personas idóneas y
virtuosas para redactar una nueva Constitución no es tema simple, y los
políticos en general, y en especial la actual clase política reconocida
en los analistas en su bajísima capacidad y cultura, carecen
esencialmente de las capacidades que la historia ha reservado para
expertos en temas jurídicos y filosóficos.
Las
campañas que hasta ahora he observado de cerca en Magallanes distan
mucho de algún grado de excelencia informativa al elector, se sigue
creyendo en aquello del “voto cautivo” en que los próceres de siempre
consideran que “tienen votos”, cuando frente a un hecho político inédito
cada individuo y candidato en principio solo tiene su propio voto, los
demás deberá ganarlos uno a uno. ¿O Ud. se considera propiedad de algún
político?
No serán pocos los casos en que se tratara de simular esta sería como
una elección de parlamentarios, hasta calles con pavimento y mejores
pensiones serán ofrecidas, sabiendo todo ello no es producto
constitucional. Se tratará de ganar votos como siempre, mintiendo y como
sea. Esta región es poco exigente, se agota en el cargo y nadie se fija
en lo más importante, el programa, el para que se pretende el cargo,
las propuestas concretas y que ellas pasen el cedazo de un debate serio y
de nivel.
Los promotores de este “momento constituyente” dirán que responde a las
demandas sociales del “estallido”, pero olvidando a propósito que el
primer reclamo social ha sido por mucho tiempo el reemplazo de la clase
política, verdadera casta de intocables que, en este proceso de meras
inscripciones, se ha evidenciado solo se busca su perpetuación. El
alejamiento de la ciudadanía de las instituciones y la política se debe
no a las normas sino a las personas que están en cargos de poder. Esos
mismos tratan de disimularlo y promueven “cambiar” ellos mismos las
normas pero que ellos no sean cambiados. La casta de los intocables
chilenos se protege a sí misma. Y me temo muchos caerán una vez más
presa del sistema establecido. Solo un despertar y la demostración de
verdaderas alternativas permitirá la renovación y que no ocurra que los
mismos, personas e intereses de siempre sean elegidos, porque todo tiene
que cambiar para que todo siga igual. Cuando a Ud. le pidan el voto
para alguno de estos “próceres” pregúntese Ud. mismo: ¿Qué hizo esta
persona que mejoró mi vida y mi entorno? Porque la respuesta puede ser
“nada, solo gano para sí mismo”. Hay que romper esta maldición regional
porque ya hemos retrocedido demasiado, pero observo a personas que aún
no entienden que el mundo cambió y se necesita nueva y mejor gente.