Por una Constitución sin ideologías

Hoy enfrentamos el proceso electoral más importante
de los últimos 34 años. Y es un gran desafío, porque volvemos a votar
con la obligatoriedad que nos impone la ley, algo que no ocurría hace
más de 10 años. Y hoy tenemos la gran oportunidad de decidir el futuro
no solo nuestro, sino también el de varias generaciones, porque una
Constitución no debe ser un programa de Gobierno, una Carta Magna nos
debe representar a todos los chilenos, sin exclusiones y dejando atrás
las ideologías políticas que solo representan a un sector. Por eso hoy
debería ganar la opción más desideologizada, la opción que representa a
la diversidad de chilenos, pero de verdad, no a pequeños grupos que
tratan de imponerse solo por autoconveniencia. Lamentablemente llegamos a
este magno acto con un país muy dividido, con una nación en la que en
los últimos cuatro años se ha impuesto la violencia, el vandalismo, el
terrorismo y hasta el narcotráfico. En la última semana hubo muchos
hechos vergonzosos, algunos de ellos protagoniz
ados
por el lumpen, que se ha tomado las calles durante los últimos años,
con delincuentes menores de edad, los mismos que golpearon al
magallánico Simón Boric en plena Alameda de Santiago. Y sabe usted ¿por
qué lo hacen? Porque han sido nuestras propias autoridades los que se lo
han permitido. Ese lumpen ha ido creciendo con impunidad, con la
validación del saqueo, de la que
ma, de la destrucción, de la falta de respeto a nuestros héroes nacionales. En este
país tenemos alcaldes que contratan a supuestos artistas como “Las
Indetectables” para que se metan nuestra Bandera Chilena por cualquier
parte de su cuerpo. Eso no lo queremos, como tampoco a parlamentarios
violentos -como Gonzalo de la Carrera-, que traten de imponerse con los
golpes y tampoco queremos a gente como el presidente del Partido
Comunista, Guillermo Teillier, llamando a salir a las calles a defender
un triunfo estrecho. ¿Incitaciones a la violencia a solo horas de un
importante plebiscito? Eso no lo deseamos, por eso necesitamos una nueva
Constitución, pero que deje atrás las añejas ideologías que hace 49
años llevaron a un quiebre democrático a este país. Es por eso que hoy
debemos salir a las calles, pero no escuchando el llamado de Teillier,
tenemos que salir a las calles simplemente con un lápiz para decir que
todos los chilenos queremos un país que nos una y que vuelva a crecer
dejando atrás la violencia y la inseguridad que en estos últimos años
atemoriza a cada uno de los habitantes.

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