En
más de alguna oportunidad he señalado en este mismo espacio, la
importancia que reviste el desarrollo científico y de la investigación
en las naciones. Sin ir muy lejos, solo a través de la argumentación que
nos provee la ciencia y el trabajo de investigadoras e investigadores,
es posible adoptar políticas públicas adecuadas en torno a la salud o la
agricultura, por dar algunos ejemplos.
Es
decir que, cuando tenemos más y mejores antecedentes sobre hechos
particulares, podemos también tomar mejores decisiones, prever
situaciones no favorables y anticiparnos a otras tantas.
El
pasado 28 de septiembre se conmemoró el Día Internacional del Acceso
Universal a la Información, como una forma de relevar y destacar el
derecho de las personas a buscar, recibir y difundir información, en el
contexto de la libertad de expresión incluida en el artículo 19 de la
Declaración Universal de Derechos Humanos.
No
hay duda que, al momento de elegir a nuestras autoridades, contar con
una ciudadanía debidamente informada resulta crucial en las instancias
de gobierno y administración, y aquí es donde los medios de comunicación
tienen una enorme responsabilidad de transmitir información confiable,
objetiva, responsable y veraz.
Una
prensa libre y pluralista, que contribuya a construir una sociedad más y
mejor informada, que nos ayude a ejercitar un pensamiento crítico, es
tan necesaria como el propio acceso a la información y a los recursos
disponibles para que ese acceso sea sin obstáculos o condiciones.
En la actualidad, parece estar resuelto el tema del acceso a la información. Las
nuevas tecnologías de la información, más precisamente Internet y sus
alcances, nos brindan la sensación de estar al día con todo lo que
sucede a nuestro alrededor, sin embargo, el exceso de esta, o la
sobreinformación, aparecen como amenaza cuando se requiere depurar o
discriminar entre información de calidad y aquella que proviene de
fuentes dudosas o indeterminadas.
Las
redes sociales se constituyen en poderosas y útiles herramientas que
nos ponen en contacto con el mundo y nos sirven para seguir el
movimiento de dirigentes y autoridades, conocer sus opiniones y saber al
instante todo lo que hacen. En su otra faceta, también pueden ser
utilizadas por seres inescrupulosos o con oscuras intenciones que más
que informar o educar, buscan confundir.
La
información es poder dicen, un poder que debe ser ejercido con
responsabilidad, especialmente en una sociedad del conocimiento que está
en la base de la búsqueda de un desarrollo más justo para las
comunidades, en la aspiración por disminuir las desigualdades e
inequidades, y por supuesto, para el desarrollo de una mejor democracia.
En
un momento particular de la historia de la humanidad frente a la
amenaza real del cambio climático y sus cada vez más visibles y dañinos
efectos, principalmente en zonas de mayor vulnerabilidad, no es posible
estar indiferentes y parte de las determinaciones y componentes de las acciones
de mitigación y adaptación están, en la información de la que puedan
disponer los países, los gobernantes y la comunidad en general.