Por unos buenos años dorados

Don Pedro (nombre ficticio que usaré para ocultar su verdadera identidad) es un viudo de casi 80 años oriundo de Chiloé. De esos trabajadores incansables que llegaron a Magallanes en la década de los sesenta atraído por las oportunidades que, en aquel entonces, ofrecía la economía regional. Pedro sale de su casa todas las tardes rumbo al centro de Punta Arenas para tomar la micro de Río Seco para realizar su labor de watchman (cuidador o guachimán dirán algunos) en una empresa… hace 40 años realiza ese mismo trayecto. Cuando joven trabajaba para vivir, alimentar y educar a su familia. Hoy, ya en la vejez, sus hijos y nietos no dependen de él. Sin embargo, durante su andar anónimo y cansino, se sumerge en, alegres y también melancólicas, memorias de un pasado que no volverá. Se le entibia el alma queriendo compartir su emoción, pero no encuentra quien lo escuche y acoja. En un grito silencioso, se enrostra la soledad. La calidad de vida de los adultos mayores o con cariño, de nuestros viejitos, debe ser una prioridad dentro de las políticas sociales de cualquier gobierno. En el caso de Magallanes, un quinto de la población supera los 65 años de edad, lo que nos coloca entre los “cabeza de serie” de población longeva. Además, es esperable que en 30 años más, los jubilados representarán más de la mitad del total de la fuerza laboral, lo que con dos dedos de frente nos indica que un sistema de reparto de pensiones (pay as you go) como propone la izquierda es inviable. Por tanto, uno de los grandes desafíos del país y la región radica en cómo afrontar a un grupo de la población creciente que exige y exigirá, al igual que lo requieren las trece mil mujeres en situación de vulnerabilidad y sus hijos, una especial atención de parte de la sociedad. El proceso de envejecimiento no es fácil para nadie. Siendo la salud el gran y único activo de cada persona, algunas de ellas tienen la dicha de poder conservar un estado de salud envidiable, como es el caso de los eximios deportistas seniors que incluso han llevado la bandera de Magallanes o de Chile alrededor del mundo como Guido Riquelme, Lionel Bórquez y la destacada nadadora viñamarina Elena Bush de 84 primaveras. Lamentablemente, otras personas no tienen la misma bendición independiente de su situación socio económica, pero indudablemente que la adopción a temprana edad de hábitos saludables, mejor educación y salud, trabajo y consecuente ingreso, vida familiar entre otras variables, impactan e impactarán positivamente en la prolongación y calidad de los últimos años de vida. Las necesidades son múltiples y debemos mirar a nuestros adultos mayores como personas activas y vigentes en lo físico e intelectual, llenas de vida, plenas para dar y recibir en el seno familiar y en la sociedad. De hecho, el nuevo reporte de la OCDE “Trabajando mejor con la edad” (Working better with Age), señala que el empleo de trabajadores de más edad es vital para mantener la prosperidad. Por lo tanto, las políticas públicas deben enfocarse a promover la participación e inclusión de los adultos mayores en la vida cotidiana, y si desean trabajar, que encuentren las facilidades para ello. ¿Por qué no? Ante la urgencia insoslayable de que nuestros adultos mayores con dificultad logran pagar las cuentas del mes, Magallanes P¡ensa en la eliminación del IVA en la región, impuesto regresivo, el de los pobres, el que paga cada uno de nuestros abuelitos por cada alimento o medicamento que compra. Es decir, proponemos un aumento inmediato del 19% en el presupuesto de cada jubilado para pasar unos buenos años dorados.

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