En
2003 se conmemoraron 30 años del 11 de septiembre de 1973 y el mandato
presidencial en nuestro país era de Ricardo Lagos Escobar. En 2013,
cuando se cumplieron 40 años, el Mandatario era Sebastián Piñera. Hay
dos cosas que los unen, pese a sus grandes diferencias ideológicas.
Ambos en esas fechas llamaron a la unidad con frases como “lo
avanzado en nuestra convivencia no es sólo mérito de quienes hemos
ejercido el Gobierno del país en estos años. Es mérito de todos los
chilenos y chilenas, de sus trabajadores y de sus emprendedores, del
conjunto de las instituciones, de las fuerzas morales, intelectuales y
creativas del país”, eso dijo Lagos. Por su parte, Piñera manifestó “vamos
a conmemorar 40 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 973,
vamos a tener que decir cómo vamos a enfrentar ese hecho histórico en
nuestro país. ¿Lo vamos a recordar? Por supuesto que sí. ¿Para qué? Para
aprender de los errores que cometimos y, en consecuencia, evitar
repetirlos en el presente, o para repetir los mismos errores que
produjeron tanto daño, hace 40 años”. Hace pocos días el Presidente
Gabriel Boric en vez de manifestar frases que llamen a la reflexión y
que cicatricen heridas volvió a reabrirlas: “Gente
como él (Sergio Onofre Jarpa) terminaron sus días impunes, pese a todas
las tropelías que cometieron”, lo que sacó ronchas en un amplio sector
de la oposición por referirse a una persona que está sin vida y como si
eso fuera poco un
par de días después y en referencia al suicidio de Hernán Chacón Soto,
de 86 años, brigadier de Ejército de Chile en retiro, condenado a 15
años de cárcel por el asesinato del cantautor Víctor Jara, que se quitó
vida antes de ser arrestado por la policía para cumplir su sentencia y
en medio del velatorio del que era presidente del Partido Comunista,
Guillermo Teillier, Boric aseguró: “(Teillier) murió como un hombre
digno, orgulloso de la vida que había vivido. Hay otros que mueren de
manera cobarde para no enfrentar a la justicia. Ahí hay diferencias
humanas”, dijo en referencia el exuniformado. Ese clima no conlleva a la
unidad, a la paz, a encaminar nuevamente el rumbo a un país que hasta
el Estallido
Social se había puesto de pie con muchas dificultades de un quiebre
democrático que llevó a las peores odiosidades y atropellos de la
historia de Chile. Las lecciones las debemos aprender todos y más aún
las altas autoridades. Debemos tener clara conciencia de que el país es
de todos y que todos haremos grande al país dejando ideologías y odios
de lado y privilegiando el amor por quien convive a diario bajo el mismo
techo.