Post fiesta y desenfreno

En
el último informe de política monetaria (IPOM), publicado el día 01 de
septiembre del presente año por el Banco Central de Chile, nos damos
cuenta que lo peor de la pandemia en términos económicos quedo atrás, se
presenta una índice mensual de actividad económica (Imacec) de un
18,1%, lo que sin duda es una gran noticia, pero ojo, ya que la base de
comparación es muy baja, debido a que en el mismo periodo del año
anterior, en el país se mantenían estrictos confinamientos para poder
disminuir los contagios por Covid-19.

En
línea con lo indicado anteriormente, es considerable el alza de las
proyecciones inflacionarias para el último trimestre de este año 2021,
estas ascienden hasta un considerable 5,7%. No se veía una tasa
inflacionaria tan alta desde el año 2014 cuando fue de 4,6%. ¿Por qué
esta alza de precios? Para contestar esta interrogante y considerando lo
impopular de mis dichos, debemos ver los grados de demanda y el exceso
de liquidez que se producen debido a las transferencias sociales (IFE) Y
los retiros parciales de los fondos de pensiones. Toda esta liquidez,
genero un incremento de la demanda, sin recuperar los niveles normales
de oferta de los bienes y servicios en nuestra economía, ante esto los
precios tiende a elevarse y causan un alza de los indicadores
inflacionarios. Sin embargo, no somos los únicos culpables de esta alza
de precios, ya que a esto se suman efectos internacionales, como las
restricciones en las cadenas de comercio, disponibilidad de existencias,
tiempos de despacho y costos del transporte (este último ligado
principalmente a las constantes alzas del precio del petróleo), todas
las problemáticas mencionadas se pueden traducir en un traspaso a los
precios. Ante estas situaciones se espera que la inflación se mantenga
en estos parámetros elevados sobre el 5% durante al menos la primera
mitad del año 2022, y recién para finales del mismo año lograr lle
gar
a 4%, que está dentro del rango meta del Banco Central de Chile (entre
2% y 4%). El problema más grande de la inflación es que perjudica
especialmente a los tramos de más escasos recursos de nuestra sociedad,
ya que destinaran una mayor cantidad de dinero para obtener los
productos o servicios que necesitan y no cuentan con recursos extras que
puedan destinar al ahorro.

Finalmente,
como cualquier fiesta de excesos y desenfrenos viene la respectiva
resaca, y en esta línea, según lo emitido por el ente rector, los años
venideros (2022 y 2023) el Producto interno bruto (PIB) no crezca más de
2,5%.

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