Postergar y postergar

La reforma previsional es un ejemplo de postergación y donde los privados se salvan solos.

Al inicio de la pandemia, el Gobierno del presidente Piñera inyectó recursos a la Administradora de Fondos de Cesantía.  Pero la estrategia de salvamento era que los chilenos utilicen sus propios fondos del AFC, y los del Estado eran para complementar.

¿Ha pensado alguna vez que esos fondos deberían ser devueltos, ya que el Estado no cumplió con su labor de protección social e hizo que Ud. gastara sus propios recursos para salvarse?

La Reforma previsional propone un 6% más de cotización que deberían pagar los empleadores por cada trabajador para mejorar las pensiones. Al incrementarse el gasto de las empresas vendrá un ajuste de precios de bienes y servicios y terminamos pagando todos, el aumento del 6% de cotización. ¿Visualiza el aporte del Estado?

Esta semana se frenó el proyecto de reforma previsional.  La derecha dice que este 6% debe ser administrado por privados y no el Estado.  Mal momento para negociar, cuando al Gobierno se encuentra en medio de la investigación de los $32.000 millones entregados a las fundaciones en los últimos años.

Si el aporte del 6% fuese a una cuenta individual (AFP), el incremento de las pensiones debería ser de un 60%. Si usted gana hoy $500.000 y se pensiona, supongamos optimistamente que podría ser de $200.000. Quizás con este aporte del 6%, la pensión de quienes estén empezando a cotizar aumente a $320.000.  El problema se mantiene para quienes hoy o dentro de poco tiempo ganan menos.

Si el aporte fuese a un fondo común, como propone el gobierno, asignándose solidariamente para quienes tengan pensiones bajas. El impacto en los que ganan un poco más sería bajísimo. Por lo tanto, el universo de descontentos sería aun mayor. De hecho, hasta la fecha, no conocemos el mecanismo multiplicador de fondos que utilizará el Estado para invertir, ya que lamentablemente los gobiernos de izquierda solo saben repartir y no creen en el sistema neoliberal. Por ende, no saben multiplicar, solo saben gastar.

Como ciudadanos no deberíamos soportar la postergación de las leyes.  Revisemos los discursos de los diversos sectores políticos después del 18 de octubre de 2019. Todos mostraban impacto y preocupación por la brecha social. Hoy aprovechando las debilidades de un gobierno errático y vulnerable siguen postergando decisiones.  En Chile hay gente que tiene una pensión miserable y no pueden esperar.  El camino de las pensiones tiene rostro de seguir siendo individualista, por ende, el Estado a través de una mayor recaudación de impuestos debe asumir ese gasto e incluirlo en el presupuesto base de la nación.  Y las grandes empresas, deben dejar de llorar con su discurso de crecimiento, porque saben que al final, el aumento de impuestos lo pagan sus clientes. El Gobierno, que sueñe con administrar más recursos. Primero clarifiquen que pasó con las fundaciones y demuestren que saben controlar el dinero de todos los chilenos.

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