Es alentador constatar que poco a poco se ha logrado impulsar la reactivación tan anhelada del sector turístico. Afortunadamente, el turismo ha recuperado niveles de ventas comparables a los previos a la pandemia, lo cual es un indicador sumamente positivo de recuperación.
El panorama post Covid ha estado marcado por tendencias tanto a nivel internacional como local, que están moldeando la nueva normalidad del turismo. A nivel global, observamos una mayor conciencia sobre la sostenibilidad, un crecimiento en el turismo de aventura y un aprecio por la cultura local y la gastronomía. En este sentido, Chile, con su biodiversidad, paisajes espectaculares y una escena culinaria en constante desarrollo, se encuentra bien posicionado para capitalizar estas preferencias.
En el ámbito local, el turismo de naturaleza, los diversos y maravillosos paisajes que tienen nuestra región, dan cuenta de un potencial turístico que jamás acabara, muy por el contrario permitirá que nuestra región siga creciendo. Sin embargo, aún tenemos desafíos importantes por delante, especialmente en potenciar lugares como Punta Arenas y Tierra del Fuego, para atraer y retener a los turistas.
Además de tener un comercio adaptado a la realidad turística. Hace sólo días en las celebraciones de fin de año, fuimos testigos de que tanto el 25 de diciembre, como el 1 de enero, llegaron turistas a Punta Arenas a bordo de un crucero, pero el panorama era desolador, no existía un comercio abierto en donde los turistas pudieran estar o visitar; por otra parte hace falta una mayor difusión del turismo local, hoy muy pocos conocen su propio territorio y para qué hablar de Tierra del Fuego, en donde existe poca difusión de los atractivos de la isla.
Hoy nuestro país está al debe en esta materia y las autoridades actuales no han sabido potenciar el turismo y si el rubro se ha vuelto a levantar es gracias a los propios operadores. El futuro del turismo en Chile se vislumbra prometedor, pero no exento de desafíos.
El más importante es que las autoridades realicen una campaña efectiva, que las autoridades den a conocer todo el territorio y no sólo Torres del Paine, porque Magallanes no es solamente la octava maravilla del mundo; otro de los grandes desafíos es mejorar y no perder conectividad aérea, nacional e internacional.
Además, es fundamental apalancar la promoción de Chile a nivel global, destacando nuestras ventajas y las de nuestro subcontinente. Junto con ello, la diversificación de ofertas, la sostenibilidad, la mejora de la conectividad nacional e internacional, la inversión en infraestructura y tecnología, así como la promoción a nivel global, son aspectos cruciales para garantizar un futuro próspero y perdurable.
Chile posee un potencial turístico vasto y diverso, y es esencial abordar los desafíos y aprovechar las oportunidades de manera estratégica.