Precio de combustibles: el nuevo dilema ambiental

Es
absolutamente lógico que las (os) magallánicas (os) estemos hasta más
arriba de la coronilla con el incremento permanente del precio de los
combustibles. Es lógico porque resulta muy extraño que teniendo la
explotación del petróleo crudo en la región y teniendo una refinería
como la de ENAP en San Gregorio, la región sea noticia por tener los
precios más caros de Chile. Frases como “el precio psicológico de los
$1.000 (o la típica luca)” ya no tienen validez ninguna. Puerto Williams
y Porvenir ostentan los precios más caros de Chile, teniendo leyes de
excepción aduanera y tributaria. El precio de los combustibles aumenta
el costo de la movilidad de las personas, en una región donde el
vehículo no es un bien suntuario, sino que una necesidad básica, dadas
las características climáticas de la región. El combustible además
indexa el precio de tod
os
los productos y servicios en zonas extremas, ya que dependemos en gran
medida del abastecimiento del resto del país, lo que además aumenta el
costo de la vida y de la canasta básica familiar, generando
inexorablemente un aumento del IPC (inflación).

Para
que usted se haga una idea: por cada litro de bencina que los chilenos
(as) y pequeños (as) transportistas compran en una bomba de bencina
pagan 312 pesos por litro por impuesto específico al combustible, si le
sumamos el IVA son 100 pesos adicionales, es decir, que por cada litro
los chilenos pagan 412 pesos sólo en impuestos, casi el 50%. Es decir,
el impuesto lo pagamos los (as) trabajadores (as) y micro y pequeños
(as) empresarios (as)… los (as) grandes no pagan ese impuesto. Todo lo
señalado anteriormente genera un lógico hastío de la comunidad
magallánica, pero abre una puerta a la discusión de si debemos o no
bajar el impuesto a los combustibles, porque esa política pública
inexorablemente incentivará el consumo de combustibles fósiles,
aumentando la cantidad de emisión de gases de efecto invernadero, que
están destruyendo al planeta, y si consideramos además que Magallanes es
una de las regiones del mund
o
con la mayor tasa per cápita de emisiones de gases de efecto
invernadero por fuentes móviles (automóviles por cada 1.000 habitantes),
y que estamos en el top 10 de emisiones de CO2 per cápita por
disposición de residuos sólidos domiciliarios en vertederos, entonces no
deberíamos bajar el impuesto a los combustibles fósiles, sino que
deberíamos fomentar el uso de energías renovables no convencionales.

Magallanes debe impulsar el uso
de automóviles eléctricos, generar un precio de referencia
internacional en Hidrógeno, exigir al nivel central que las
homologaciones de esas tecnologías sean expeditas, y fijar los
incentivos en impuestos a estas tecnologías que permiten por una parte
reducir el costo de mantención mensual y el costo por kilómetro
recorrido en transporte, y al mismo tiempo reducen la emisión de gases
de efecto invernadero. Por otra parte, la región debería eliminar todos
sus vertederos, y entender que los rellenos sanitarios generan la misma
cantidad de emisiones de CO2 que un vertedero, y avanzar en mecanismos
de gestión de residuos utilizados en Europa y EE.UU.. (modelos RRR y
generación de energía).

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