Preparando un buen carnet de jubilado

Joan
Manuel Serrat, en una de sus muchas notables canciones, hace notar que
la vejez no es preocupación exclusiva de los mayores: es la realidad de
todos, porque, como dice esa letra: “Todos llevamos un viejo encima”.
Desde guaguas, desde que nacemos, cargamos con ese inevitable destino. Y
por eso la pre-visión (no sólo la que tiene que ver con los fondos de
pensiones) es tan importante. Anticiparse a lo que vendrá es tan crucial
para que ese futuro no resulte sólo en tristeza, precariedad y
abandono.

Serrat
se retiró con 80 años cumplidos hace un mes de los escenarios. Lo hizo
con un multitudinario recital en Barcelona, capital de Cataluña, su
tierra. Ahí volvió a decir-cantar esa estrofa elocuente: “Si, después de
darlo todo -en justa correspondencia-, todo estuviese pagado y el carné
de jubilado abriese todas las puertas, quizá llegar a viejo sería más
llevadero, más confortable, más duradero”.

En Chile, “el carnet de jubilado” se está haciendo cada vez más común.

El
país envejece a pasos agigantados. El aumento de la expectativa de vida
–que es de 81.8 años para las mujeres y de 76.7 para los hombres,
números de país desarrollado–, el descenso en la tasa de mortalidad y la
baja del índice de fecundidad –cada mujer en Chile trae en promedio 1,6
hijos al mundo; es decir, no alcanzan a reemplazar a la pareja que los
gestó–, permiten proyectar que en 2050 las personas mayores serán el
32,1% de la población.

Por eso es tan importante prever qué pasará con todos nosotros en esa etapa.

La
evidencia internacional y nacional, la mortandad que vimos en la
pandemia en residencias para adultos mayores de países como España e
Italia y el costo de los programas residenciales, demuestran que “los
hogares de ancianos” deberían ser la última alternativa.

Lo
más recomendable es que las personas permanezcan lo más que se pueda
activas, en su propio ambiente, integradas a la comunidad,
relacionándose con sus pares y aportando, incluso cuando están en
situación de dependencia. Para ello es clave apoyar a sus familias,
específicamente a sus cuidadores.

Por
eso, la opción del Hogar de Cristo es ampliar y robustecer los
Programas de Atención Domiciliaria para Personas Mayores. Los PADAM que
ofrecen soporte material, afectivo, psicosocial, tanto a la persona
cuidada como al que la cuida.

Muchas
veces coincide que ambas son de edad avanzada: la hija de más de 60 que
cuida a su madre o padre de 80; la madre de 70 que tiene a su cargo a
un hijo de más de 50 con discapacidad mental y en estado de postración;
la nieta que tiene a su abuelo en casa… Los ejemplos son femeninos
porque por una cuestión cultural la mayoría de los cuidadores de
personas postradas son mujeres y porque las mujeres viven más.

En
la región de Magallanes contamos con un PADAM que atiende a 40 personas
mayores, y en alianza con el Gobierno Regional esperamos llegar 120
personas Mayores en Punta Arenas y Puerto Natales. Trabajar por una
mejor vejez para los adultos mayores es trabajar por uno mismo; esa es
la verdadera pre-visión.

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