Presente, verdad y justicia

Estamos a punto de
conmemorar el amargo aniversario de medio siglo desde que la dictadura
cívico-militar irrumpió en nuestra democracia, destituyendo a un
presidente legítimamente elegido y desencadenando un período marcado por
decisiones arbitrarias, una violencia despiadada y un intento de
imponer, con total desprecio por la libertad y el consenso social, una
perspectiva de sociedad.

En
este marco, el Plan Nacional de Búsqueda emerge como una iniciativa
gubernamental no solo necesaria sino también pertinente. En una época en
la que el negacionismo y la banalización de los derechos humanos
alcanzan niveles alarmantes, llegando incluso a justificar y minimizar
actos tan abominables como asesinatos, torturas y desapariciones
forzadas, es vital que nos posicionemos del lado de la vida, la dignidad
humana y los derechos fundamentales.

Por
tanto, celebro con admiración la valentía de las familias, las
organizaciones de la sociedad civil, los centros de estudios, los sitios
de memoria y todos los actores sociales relevantes que participaron en
la elaboración del Plan Nacional de Búsqueda. Su incansable búsqueda de
información no solo es un paso crucial para cerrar la herida que, aunque
algunos prefieran ignorar o negar, sigue abierta en nuestras memorias y
conciencias, sino también un acto de resistencia y memoria en sí mismo.

Esta
fecha sombría nos recuerda la importancia inquebrantable de la verdad y
la justicia. No podemos permitir que el pasado se desvanezca en el
olvido o se diluya en la historia. Debemos aprender de nuestros errores
y, con determinación, trabajar juntos para garantizar que los horrores
que vivimos nunca se repitan. Este es un llamado urgente a la unidad, a
la reconciliación y a la construcción de un futuro en el que los
derechos humanos y la dignidad sean innegociables para que nunca más en
Chile debamos sufrir los vejámenes cometidos por la dictadura.

En
este camino hacia la verdad y la justicia, recordemos que la memoria es
nuestra aliada más poderosa. Mantengamos viva la memoria de las
víctimas y sus luchas, para que las futuras generaciones puedan
comprender la importancia de defender la democracia y los derechos
humanos. Sigamos adelante con valor y convicción, honrando la memoria de
las víctimas y comprometiéndonos a forjar un mundo mejor para las
generaciones venideras.

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