La
participación del Presidente, Gabriel Boric en la 78 Asamblea General
de las Naciones Unidas en nueva York, dejó de manifiesto la poca
convocatoria y arrastre que tiene el mandatario chileno. El ejemplo
concreto, fue observar cómo los asistentes al encuentro comenzaron a
levantarse de sus asientos, antes y durante su ideologizado discurso,
mientras se refería a la conmemoración de los 50 años en Chile y
resaltaba la importancia de cuidar la democracia y los derechos humanos.
La
verdad es que fue una escena patética que todos pudimos ver y que no
había forma de impedir que saliera a la luz pública. Un Presidente,
leyendo unas líneas a cuatro o cinco personas, no más que eso,
francamente, es lamentable y es una señal de que Gabriel Boric, con todo
su discurso de izquierda, tratando de imitar a Salvador Allende, no
convence ni siquiera a los de izquierda, sí a los grupos extremos, esos
que no saben dialogar, que usan pasamontañas y que lanzan piedras y
disparan. Ese lumpen, es al que Boric le habla, no a los chilenos, no a
los ciudadanos chilenos que trabajamos, que nos formamos estudiando. Él,
como un “mesías” de poca monta, le habla a esos discípulos flojos, que
no le han trabajado ni un día a nadie, que no estudian, que no leen, que
se aprenden de memoria los discursos marxistas y que se saltan todas
las normas y sólo por figurar, tener espacio en la prensa, de pronto se
transforman en parlamentarios y hasta, incluso, en Presidentes de la
República.
El
Presidente, Boric dijo, de manera textual, que “la democracia es
frágil, que no está garantizada y, por lo tanto, debemos cuidarla. Que
la violencia no es aceptable como forma de acción política en democracia
y siempre debe primar el diálogo entre quienes piensan distinto”.
¡Quién te vio y escuchó antes y quién te ve y escucha ahora! El mismo
que fomentaba a salir a la calle a protestar y manifestaba con rabia y
violencia su malestar hacia carabineros, demostrando cuánto los odia,
cuánto detesta no sólo el uniforme en sí, sino a quienes lo utilizan.
Y
con ese mismo doble estándar cuestionó al gobierno de Nicaragua y, una
vez más, respaldó a Venezuela y a Cuba, pidiendo que Estados Unidos
levante las sanciones, pero sin decir nada, absolutamente nada, de la
dictadura que enfrentan los ciudadanos de estos dos últimos países
comunistas. O sea, los derechos humanos para la izquierda sólo sirven
cuando se trata de situaciones en las que pueden sacar provecho, para
algunos hay derechos humanos y, en otros casos, jamás son capaces de
hablar de dictadura.
Boric, en este caso, sigue el ejemplo de sus grandes “amiguis”,
la diputada, Karol Cariola y la Ministra vocera de gobierno, Camila
Vallejo, las que viajan a Cuba, a festejar, a eventos en su momento con
Fidel Castro, pero que jamás hablarían de Cuba o de Venezuela como una
dictadura. ¿Cómo se les ocurre? Si para Boric y sus “amiguis” son países
en los que la gente tiene garantizada la libertad de expresión. Lo
cierto es que no tienen libertad de expresión y ésta, mejor dicho, está
silenciada.
Qué
distinta fue la intervención del Presidente de El Salvador, Nayib
Bukele en la misma Asamblea de la ONU. No había espacio para más
oyentes, repleta la sala, había expectación, interés. Y, ese interés de
quiénes están a la espera de escuchar a alguien que sabe, que en temas
de combate a la delincuencia y las redes de narcotráfico, no se apoya en
un discurso, en sólo palabras, sino que ejecuta, adopta medidas, actúa.
Algo muy distinto a lo que pasa con el Presidente, Boric, que se remite
a frases hechas, a un discurso izquierdista pasado de moda -al que ama
la “izquierda caviar”, pero que va dirigido a los más ignorantes, a los
“guerrilleros de panfleto”, a los que no se informan y creen lo que “el
Mesías de la izquierda” les dice.
Precisamente,
de la ignorancia de la gente, de la desinformación de la ciudadanía, se
aprovecha la izquierda para dar sus puntazos, para atrapar a la carnada
que sigue esperando promesas, regalos caídos del cielo, pero que, no
hacen nada, sólo esperan. Y, lo cierto, es que este gobierno
cuenta con el gentil auspicio, precisamente, de una manga de
ignorantes, o grupo de ignorantes, como quiera llamarlo usted.
Se
viene, en estos momentos a la memoria, la frase de Henry Ford
-empresario y emprendedor estadounidense, fundador de la compañía Ford
Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas utilizadas
para la producción en masa- quien alguna vez dijo: “El fracaso es una
gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”. Esta
frase, nos da cierta esperanza de que los chilenos, en la próxima
elección presidencial, no se vuelvan a equivocar, ni a imaginar que
quien se promociona arriba de un árbol, sabe pensar.