El sube y baja en las encuestas del Presidente Gabriel Boric se debe a las pocas certezas que tiene su mandato. Cuando sale él públicamente hablando genera expectativas ante anuncios que rallan en el populismo y que para muchos son inconcretables, pero que para muchos suenan bien y dan una sensación de que efectivamente “¡Boric lo va a cambiar todo!” . Pero la realidad es otra.
El lunes se dio a conocer la segunda encuesta Cadem-Plaza Pública de junio, donde la aprobación del Mandatario magallánico cayó 8 puntos en una semana, hasta 33%, volviendo a su promedio de los últimos ocho meses. En el sondeo de la semana pasada, tras la cuenta pública, su aprobación había subido de 31% a 41% en siete días. Y lo que más aproblema al Gobierno es que a diferencia de lo que ocurrió tras su primera cuenta pública en 2022, cuando el alza en su aprobación se mantuvo por tres semanas, en esta oportunidad el efecto positivo sólo duró una semana y la desaprobación al Jefe de Estado subió 11 puntos: de 51% a 62%.
Ahora, cuando la encuesta Cadem consultó por el proceso constitucional los resultados fueron contundentes: un 26% (2 puntos menos que la semana pasada) dice que votaría a favor en el plebiscito de diciembre frente al 51% (3 puntos más que el anterior sondeo) que votaría en contra, el nivel de rechazo más alto hasta ahora, tras conocerse públicamente el texto redactado por el Comité de Expertos y que el mismo Boric le dio su bendición señalando que votaría a favor. Todo esto en un contexto donde sólo 16% dice estar muy informado del anteproyecto constitucional redactado por la Comisión Experta. Así como se ve el panorama a seis meses de esa decisiva votación, se podría deducir que Chile podría llegar dividido a esa crucial instancia.