Avanzamos
al Paso 3 y con esto surgen dudas respecto a cómo funcionar en esta
etapa. Muchos podrían asegurar que con este panorama los colegios
tendrían que impartir clases presenciales, pero cuidado, hay matices que
se deben tener en cuenta.
Los
colegios sienten la presión insostenible de volver a la presencialidad,
aunque los aforos por sala sean ínfimos: quienes han abierto o cuentan
con infraestructura de sobra y con salas grandes, o atienden a grupos
pequeños, no al curso completo. Esta coacción viene de parte de la
Seremi de
Educación, Seremi de Salud e Inspección del Trabajo, sumado a la
Supereduc de Magallanes. Incluso esta última entidad manifestó iniciar
un sumario administrativo si al visitar un colegio éste no se encontraba
abierto, porque, según ellos, es “obligación” abrir en esta fase. Desde
el marco legal esto no procede, toda vez que el plan paso a paso habla
que “se permite” la apertura y no “que se debe abrir”. Si esto no es una
amenaza, no sé entonces cómo llamarlo. A nivel central, tanto desde el
Mineduc como de la Dirección Nacional de la Supereduc se dijo que el
proceder de la autoridad local no correspondía y que los colegios pueden
decidir, pero vemos que en la práctica no es así, o alguien no cumple
su función como es debido o esa es la instrucción y no quieren
reconocerlo ante la opinión pública. Además, la coordinación entre todos
los organismos mencionados anteriormente es escasa, ya que hemos visto
colegios autorizados para operar presencialmente por la Seremi de salud,
pero que por otro lado tienen un sumario administrativo de la
Inspección del trabajo. ¡Pongámonos de acuerdo en los protocolos!
Se
habla de las clases híbridas como la solución en estos tiempos de
pandemia. ¿Sabe usted de qué se trata esto?: un docente dicta su clase
en sala presencial (con el aforo permitido) al mismo tiempo que atiende a
los estudiantes conectados desde sus casas. ¿Se imagina el caos que
esto significa?, ¿cree que el profesor podría concentrarse en hacer su
clase
si tiene que preocuparse de la cámara, de las consultas de los alumnos
en la sala y desde sus casas, del micrófono, de la pizarra, etc.? Razón
tenía la profesora del Colegio Mayflower (injustamente despedida) que
manifestaba, a través de un audio que se filtró por redes sociales, lo
nefasto que es este sistema.
La
asistencia presencial de 5 alumnos no causará mayor impacto en los
aprendizajes, estoy consciente de que algunos padres quieren que sus
hijos vuelvan al colegio (muchos otros no), para que socialicen con sus
pares y profesores, lo que es entendible, pero tenemos la experiencia en
aula remota y este año hemos empezado mejor con lo aprendido el 2020,
de manera más estructurada y, lo mas importante, llegando al 100% de los
hogares con todas las asignaturas, lo que no se lograría si se volviera
a la presencialidad. Los alumnos no son objeto de experimentación,
tampoco deben ser parte de este “gallito” entre autoridades y
sostenedores, está en juego la entrega de un servicio de calidad en
educación y el cuidado de todos los estamentos de nuestras comunidades escolares.