Los incendios forestales amenazan no solo a la biodiversidad, sino que también a las comunidades y la vida humana. Es reiterativo indicar este porcentaje, pero es importante que se repita una y otra vez, el 99,7% de los incendios son generados por la acción humana, cifra que pasa a ser relevante, no solo por lo que nuestros compatriotas en otras regiones están viviendo, sino que esto es algo que se ha repetido en diferentes temporadas y en distintas escalas.
Existen muchas regiones en que el porcentaje de incendio ha disminuido comparado con la temporada anterior, Magallanes es una de ellas y hoy tiene un 57% menos de superficie afectada que la temporada pasada, lo cual podemos atribuir al fortalecimiento del presupuesto en materias de prevención, equipamiento para el combate y refuerzo del personal.
Si analizamos la cantidad de incendios, estamos con un número levemente menor al año pasado y la superficie afectada es mucho menor, pero también tenemos los focos que corresponden a pequeñas superficies y que no se catalogan como incendios. En esta temporada contabilizamos más de 30 focos entre fogatas mal apagadas, quemas ilegales y acciones negligentes de personas las que, gracias a las acciones de prevención, patrullaje en épocas claves y el rápido actuar de nuestras brigadas y sistema de emergencia, estos focos no pasaron a ser incendios.
Se sumó la campaña preventiva “Efecto mariposa, pequeñas acciones generan grandes efectos”, y esto tiene mucho sentido, ¿qué cuesta no tirar el cigarro o el fósforo?, o tomarse un poco más de tiempo para apagar bien la fogata u otras cuantas acciones que pueden evitar un incendio forestal.
Las medidas de prevención son claves y es por esto que nuestro ministerio ha trabajado fuertemente en el proyecto de una nueva Ley de Incendios Forestales donde la palabra clave y la llave es “Prevención”. Este proyecto de ley busca crear herramientas de gestión pública, en aspectos claves frente a la dinámica del territorio, ante el cambio climático.
Su aprobación, permitirá fortalecer la prevención de incendios con mejor planificación territorial y mayor regulación. Se determinarán zonas de amenaza de incendios, zonas de interfaz urbano-rural y zonas de amortiguación, donde los propietarios deberán realizar tareas de prevención para evitar la propagación de incendios. Existirán multas y sanciones si no se cumplen estos planes de prevención. Por otro lado, los pequeños productores serán apoyados por programas de CONAF e INDAP. Esto y más está propuesto en la ley forestal, que de ser aprobada, avanzaremos de manera efectiva con acciones concretas y con la mirada de un territorio, que debemos cuidar todas y todos.