Ya
la Convención constitucional ha terminado con la última de las
votaciones que dieron forma a su reglamento interno, que es el que les
permitirá empezar a dialogar sobre las normas definitivas y más
permanentes de nuestra nueva Carta Fundamental.
Más
allá de todos los reclamos y dimes y diretes, más dimes que anda en
todo caso, fueron capaces en muy breve plazo de despejar el camino para
poder entrar a trabajar en lo que esperamos sea la Constitución, una
Casa para Tod@s. Muchos, sobre todo los que tiene posiciones más de
extrema derecha que en general estaban por el rechazo, como Cubillos y
Katz, han estado ya por tres meses denostando este trabajo, señalando
que no avanzaba o que se dedicaban a cosas más allá de su mandato o que
lo estaban haciendo muy mal. También por el lado de la izquierda más
radical escuchamos voces y vimos intentos, frustrados por cierto por la
gran mayoría de los y las convencionales, de pasar gatos por liebres o
de no respetar lo acordado previamente como normas esenciales del
trabajo reglamentario y constitucional.
Cierto
es que existieron y seguramente existirán caso como los del
convencional que ha reconocido que faltó a la verdad, que engañó la fe
pública, nos imaginamos que con fines electorales y financieros. La
Convención ha hecho al respecto lo que debía hacer y los tribunales
verán si hay o no alguna infracción punible. Por lo pronto esta apartado
de su rol de constitucional.
Sobre
el plazo que se han demorado en sacar adelante sus normas, solo
recordemos que el Congreso Nacional, instalado al recuperar la
democracia en 1990, se demoró bastante tiempo más en redactar el propio y
que continuamente se le somete a mejoras y adaptaciones, dados los
tiempos que se viven.
Ahora
a dialogar sobre lo mejor para nuestra Carta Fundamental y para quienes
habitamos este hermoso territorio, donde conviven varios pueblos y
naciones, lo que estará reconocido por primera vez en nuestro
ordenamiento constitucional, donde las mujeres y los hombres están en
paridad, y la Constitución deberá resguardar aquello para el futuro, lo
mismo que el respeto y el reconocimiento de los derechos de nuestros
pueblos originales, cada uno en su territorio ancestral y en Chile.
Después llegará el anhelado momento de que todos, hombres y mujeres,
podamos aprobar o rechazar el trabajo final, mientras a participar y
apoyar su quehacer. Gracias a los y las constituyentes por lo avanzado y
esperanzado por lo que harán.
Para
cerrar esta semana el comentario, debo obligatoriamente referirme a
algo que cambió el rumbo definitivamente a nuestro país, y es el
plebiscito del 5 de octubre de 1898, en que Augusto Pinochet y la
derecha más extrema pretendían continuar en el poder por otro ciclo, por
cierto el pueblo con un lápiz y su actitud alerta y movilizada les dijo
NO, no más. Allí hubo dos grandes derrotados: el pinochetismo y
aquellos otros que no se sumaban a esta forma de lucha y preferían
declarar que ellos estaban por otra vía. Esta claro que el país eligió
la democracia.
Bueno,
que sea una feliz semana, que el clima no nos trate con tanta dureza,
el viento pueda descansar. Que la pandemia que aún está aquí, con
nosotros, siga leve y nosotros lavándonos las manos, con mascarilla y
distancia social. Ahora que estamos en la última fase, más que nunca
debemos cuidarnos y ser precavidos.