Prioridades

Columna Análisis / Hermes Hein / Abogado

Porque efectivamente el país parece debatirse entre la nostalgia y la
modernidad, pero al parecer nuestros candidatos no dan el ancho para establecer
prioridades y en ese contexto terminará por imponerse el pragmatismo de
Sebastián Piñera y la certeza que otorga el priorizar el crecimiento económico.

Ricardo Lagos lo ha señalado con claridad: “La tarea número uno de Chile es
crecer, todo lo demás es música”. En las candidaturas denominadas progresistas,
resulta casi una perogrullada insistir en la importancia de mejorar las
pensiones o la educación, esto no es posible sin crecimiento económico, por eso
señalar que “sólo el crecimiento es capaz de sustentar los buenos deseos que
todos los dirigentes tienen para Chile”, no es una obviedad sino que definir una
prioridad hoy ausente en el debate público.

En su intervención el ex Mandatario también consideró “indispensable que en
toda sociedad exista algún tipo de institucionalidad donde haya un encuentro
público-privado, para poder tener una mirada común del largo plazo”.  Nuevamente, acierta porque este Gobierno que
se propuso efectuar transformaciones radicales terminó sin crecimiento, con la
intención de construir un edificio y no alcanzó para una mejora, no existió la
capacidad de generar consensos para construir espacios comunes, sólo así se
explica la incapacidad para generar una propuesta de pensiones que no oscile
entre la consigna no más AFP y propuestas realizables, o que haya terminado con
una suerte de restauración de la educación, a plazo, a medias, con el mismo
financiamiento y cambio de empleador, que no satisface ni a la calle, ni a los
trabajadores, ni mejora la calidad de la educación, con todos sus indicadores a
la baja, excepto el mayor gasto.

“Los gobiernos son como el yogurt, tienen fecha de vencimiento”, añadió
Lagos, quien, consultado por las polémicas internas en la DC y el caso Rincón,
declaró que “todo chileno bien nacido está en contra de la violencia contra las
mujeres, eso es demasiado obvio”. O sea, el Presidente que no fue candidato
está para definir prioridades no obviedades.

Nos enfrentamos a una elección presidencial difícil, no por los candidatos
ni por las diferentes opciones que representan para Chile, sino porque la única
opción real es privilegiar el crecimiento económico, música ya hemos tenido
suficiente, show, guaracha y de cuanto hay, pero sin crecimiento no tenemos
opción de distribuir ni de redistribuir nada, excepto miserias.

Así, el dilema de crecer con mayores niveles de equidad y no a expensas de
sobreexplotar los recursos naturales ni a la mayoría de los trabajadores,
precarizando el empleo día a día, continúa siendo el único desafío ético y
político relevante, pero definitivamente sin crecimiento lo demás es música y
de la mala.

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